Siete años de infierno en Siria

Editado por Martha Ríos
2018-03-15 10:14:33

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La resistencia del pueblo sirio ha logrado enfrentar múltiples agresiones. Foto: Archivo

Por Guillermo Alvarado (RHC)

La brutal guerra impuesta en Siria por potencias occidentales y algunos países árabes para deponer al legítimo gobierno del presidente Bachar al Assad, cumple este jueves siete años con un extraordinario costo material y humano que no tiene precedentes en la historia moderna de la humanidad.

Impresionante es la resistencia de ese pueblo, que ha logrado enfrentar una amplia gama de agresiones que comenzaron con una supuesta oposición armada, financiada y organizada desde el exterior, continuaron con la arremetida de la agrupación terrorista Estado Islámico y siguen ahora con una coalición internacional liderada por Estados Unidos que bombardea sin piedad pueblos ya destruidos una y otra vez.

Al mismo tiempo es loable el apoyo que Rusia ha proporcionado a Damasco y que permitió superar los momentos más crudos de una guerra que parecía perdida cuando prácticamente todo occidente se alió para destruir al país y convertirlo en un Estado atomizado, como ocurrió en su momento con Libia.

El costo, sin embargo es elevado. Tras siete años de infierno más de la mitad de la población siria vive refugiada en el exterior, o se ha visto forzada a desplazarse, en ocasiones varias veces, en el territorio del país para salvar sus vidas.

De acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Unicef, 5,3 millones de niños necesitan ayuda humanitaria de urgencia, entre ellos 1,2 millones que viven en zonas de difícil acceso por el conflicto y otros 170 mil en zonas sitiadas por grupos armados irregulares.

Decenas de miles de infantes han sido víctimas de secuestros por bandas de traficantes con el objetivo de utilizarlos en la explotación sexual o laboral, muchos otros fueron torturados o reclutados por grupos extremistas para incorporarlos a los combates. Como consecuencia casi tres cuartos de millón sufrieron mutilaciones o sobreviven con distintos tipos de discapacidades.

Unicef reclama que la guerra en Siria tenga una solución lo más pronto posible. La capacidad de resistencia de la población es asombrosa, pero las violaciones a los derechos humanos siguen siendo muy altas, sobre todo para la infancia. No podemos permitir que sigan soportando tanto horror, señala la entidad.

La devastación es abrumadora, la infraestructura para el abastecimiento de agua ha sido destruida o inutilizada por los terroristas o los bombardeos occidentales; sólo la mitad de los hospitales están operativos, lo que significa un riesgo inminente para la salud de la población; la educación está prácticamente interrumpida, con más de dos millones de menores imposibilitados de asistir a las escuelas.

Uno de cada tres centros escolares fue desmantelado o sirve de refugio.
Por supuesto, la economía está hecha añicos lo que disparó el desempleo y la pobreza y para colmo los precios se han multiplicado. El Programa Mundial de Alimentos denunció, por ejemplo, que el pan ahora es 8 veces más caro que antes de 2011.

Sin embargo, ante esta crisis humanitaria el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenaza con incrementar la guerra en Siria ante la impasibilidad de otras potencias, que pasarán a la historia como cómplices de uno de los crímenes masivos más graves perpetrados en este comienzo del tercer milenio.   

 



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