Sanciones estadounidenses corren paralelas a construcción de Nord Stream 2

Foto: DW.

Por: Roberto Morejón

Estados Unidos abrió un nuevo frente de batalla político, diplomático y económico al obstaculizar la marcha de un gasoducto entre Rusia y Alemania, beneficioso para Europa.

La administración de Donald Trump y el Congreso acordaron sancionar a las empresas participantes en la construcción del gasoducto Nord Stream 2 que enlazará a Rusia y Alemania.

Washington manifestó ira por el proyecto financiado mayormente por el gigante ruso Gazprom, de más de mil 200 kilómetros, a un costo de 11 mil millones de dólares, para acarrear unos 55 mil millones de metros cúbicos de gas anualmente.

El trasvase promovido por Moscú y Berlín es el segundo bilateral tras el anterior llamado simplemente Nord Stream, inaugurado en 2011.

Actualmente Rusia garantiza cerca de 40% de los suministros del energético a la Unión Europea, por delante de Noruega, de ahí la importancia para el Viejo Continente de los contratos con el Kremlin.

Trump la emprendió contra el conducto submarino al alegar su utilización por Moscú como "herramienta de coerción" contra Europa.

Sin embargo, en realidad lo critica por temor a debilitarse la participación del gas natural licuado estadounidense en el lucrativo mercado europeo.

Washington pugna por ganancias sin importarle los perjuicios de sus aliados europeos, pues el canal en construcción hará más seguros y menos costosos los suministros del fluido.

Ucrania se sumó inicialmente a las diatribas de Washington porque calculó una reducción del dominio sobre las exportaciones rusas de gas a Europa.

Pero un reciente acuerdo entre Kiev y Moscú para prorrogar ese tránsito a través del territorio ucraniano con destino a los consumidores europeos, echó por tierra los argumentos del presidente Volodomir Zelenski.

Con ese pacto, los consumidores europeos recobraron la tranquilidad y Trump perdió sustento para sus sanciones.

Con razón, esas penalidades obtuvieron el rechazo de Alemania, principal beneficiario, y de gran parte de la Unión Europea.

Todos denunciaron lo que calificaron de injerencia de Estados Unidos en los asuntos internos europeos y destacaron su derecho a tomar decisiones propias.

Sin embargo, la arremetida de Trump hizo diana en la empresa suiza Allseas, cuyos responsables anunciaron la suspensión de su aporte de tuberías.

Rusia respondió con la reafirmación de que finalizará el proyecto.

Todo apunta a la conclusión del Nord Stream 2, pero queda abierta otra disputa, como es habitual en los inquilinos de la Casa Blanca.

Paralelo a la arquitectura del conducto gasífero que llevará seguridad energética a Europa corre el afán sancionador de Donald Trump.

Editado por Lorena Viñas Rodríguez



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