China combate nuevo Coronavirus

Por: Guillermo Alvarado

Autoridades de la República Popular China han adoptado una serie de estrictas medidas para evitar la propagación de un nuevo tipo de coronavirus, que ha contagiado hasta el momento a unas 600 personas y provocado la muerte al menos a 17 de ellas.

Todos los fallecimientos ocurrieron en la ciudad de Wuhan, ubicada a unos mil kilómetros al sur de Beijing, y que fue el punto de origen de esta enfermedad muy parecida al Síndrome Respiratorio Agudo Severo, que en 2003 causó más de ocho mil enfermos y 774 defunciones.

La Organización Mundial de la Salud, OMS, encomió las decisiones tomadas por el gobierno chino para mantener bajo control la situación, que incluyen el aislamiento de las ciudades de Wuhan, Huanggang y Ezhou, que tienen unos 20 millones de habitantes.

En estas urbes fueron detenidos los servicios de transporte público, se cancelaron los vuelos desde y hacia el exterior y se estableció el uso obligatorio de protector naso-bucal.

Otra medida fue la suspensión de todos los festejos programados para la celebración del Año Nuevo chino en el país, con el objetivo de evitar aglomeraciones que pudiesen favorecer la transmisión del virus.

Los médicos establecieron que el contagio se realiza de humano a humano por medio de la respiración.

Los casos de esta variedad de neumonía comenzaron a reportarse en diciembre y hasta el momento se han detectado enfermos en Hong Kong, Tailandia, Japón, Corea del Sur, Taiwán, Singapur y Estados Unidos. Todos los pacientes reportados habían estado recientemente en Wuhan.

En varios países se han establecido controles en los aeropuertos, como tomar la temperatura de los viajeros que hubiesen podido estar en contacto con el virus o con personas infectadas.

A pesar de la preocupación que se ha extendido en distintos lugares del planeta, provocada en buena medida por los medios de comunicación, la OMS acordó la víspera no declarar una emergencia internacional por considerarla prematura.

Un grupo de expertos, incluidos especialistas chinos, se reunieron durante dos días en la sede del organismo en Ginebra, Suiza, para evaluar la situación y compartir informaciones acerca de esta enfermedad, sobre la que en realidad se conoce aún poco y para la que no existe un tratamiento específico, como suele suceder con muchas afecciones virales.

Toca, pues, esperar con calma que las medidas ordenadas por el presidente chino, Xi Jinping, y las autoridades sanitarias, surtan efecto y se detenga la propagación de la enfermedad, una más en el extenso catálogo de azotes que agobian a nuestra especie.

Editado por Maite González Martínez



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