Los desamparados de la pandemia

Por: Guillermo Alvarado

Los medios de comunicación, grandes y pequeños, las llamadas redes sociales, gobiernos e instituciones insisten en estos días sobre la necesidad de tomar precauciones para evitar el contagio del nuevo coronavirus, causante de la enfermedad identificada como Covid-19.

Entre las medidas más eficaces está el lavado constante de las manos con agua limpia y jabón, algo que parece sencillo y elemental pero que en la práctica está vedado para tres mil millones de personas, es decir el 40 por ciento de la población mundial.

Así lo informó el director de programas del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, Sanjai Wijesekera, quien puso sobre el tapete una realidad lacerante en medio de una pandemia que está azotando con fuerza algunas regiones del planeta.

La mayor parte de los afectados por esta situación viven en el África subsahariana, una zona donde la plaga por fortuna no ha golpeado con fuerza, al menos por el momento.

En Asia central y oriental entre el 22 y 28 por ciento de los habitantes tampoco tienen condiciones para realizar este elemental acto de higiene, que puede ser crucial para romper la cadena de contagios y controlar la pandemia como ha planteado la Organización Mundial de la Salud, OMS.

En nuestro continente la situación no es mucho mejor en varios países y no me refiero sólo a los más empobrecidos, como Haití, por ejemplo.

Se ha denunciado que en el área rural de Guatemala hay decenas de miles de personas que carecen de agua potable y donde el jabón es un lujo que no todos pueden darse. Se trata, además, de gente que vive a larga distancia de algún centro de salud a donde acudir en caso de contraer la enfermedad.

La situación no es mejor en los otros miembros del Triángulo Norte Centroamericano, es decir Honduras y El Salvador. En estos lugares la cifra relativamente baja de casos puede tener que ver más bien con la ausencia de un pesquisaje serio y sistemático.

Pero no se crea que se trate de un asunto sólo de naciones con poco desarrollo. En Estados Unidos viven al menos medio millón de personas en la calle y es lógico preguntarse cómo van a cumplir las elementales normas de higiene para resguardarse del virus.

Hay otros 30 millones de ciudadanos estadounidenses que carecen de seguro médico. Es verdad que el presidente Donald Trump, en una maniobra destinada a evadir las críticas por la mala gestión de la crisis, anunció chequeos gratuitos para todos.

No dijo, sin embargo, que pasará con los que den positivo. ¿Les abrirán los hospitales para atenderlos, también gratis? Difícil, muy difícil en un país como ese.

Editado por Maite González Martínez



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