Desigualdades climáticas

Por: Guillermo Alvarado

La organización no gubernamental británica, Oxfam, publicó un informe donde señala que el uno por ciento más rico del mundo lanzó a la atmósfera durante los últimos 25 años el doble de gases contaminantes que la mitad más pobre de la humanidad.

El estudio fue titulado “Combatir la desigualdad de las emisiones de Carbono” y su divulgación coincide con la celebración de la Asamblea General de la ONU, durante la cual de manera virtual los líderes de los países miembros van a discutir, entre otros temas, el problema del calentamiento global.

Hasta el momento la temperatura promedio del planeta se incrementó en un grado centígrado con respecto a la era preindustrial, lo que está provocando fenómenos intensos, como huracanes, sequías, incendios forestales y la plaga de langostas que devastaron los cultivos en África.

Las principales víctimas de estos desastres son los más pobres, en particular las mujeres y los niños, que participan muy poco en la emisión de gases de efecto invernadero.

El objetivo de la humanidad de mantener el aumento de la temperatura por debajo de 1,5 grados centígrados hacia fin de siglo se ve amenazado por un irracional modelo de producción y consumo.  

Existe el riesgo de que cuando pase la emergencia global causada por la pandemia de covid-19 se dispare la liberación de bióxido de carbono, CO2, lo que provocará severos daños al medio ambiente.

Tim Gore, responsable de Política Climática de Oxfam y autor del informe, aseguró que “El consumo excesivo de una minoría rica está exacerbando la crisis climática, pero son las comunidades en situación de pobreza y las personas jóvenes quienes están pagando el precio”.

El funcionario precisó que en las actuales circunstancias ya ni siquiera es viable volver a los mismos modelos económicos existentes antes de la covid-19, por lo que los gobiernos deben aprovechar para reducir la contaminación  causada por los más ricos e invertir en el futuro de los pobres.

Una alternativa, dijo, es aplicar severos impuestos a algunos artículos de lujo que son innecesarios, como los automóviles mixtos que combinan las propiedades de un vehículo urbano con las de un todoterreno rural y son altos consumidores de combustible.

No es sostenible que los 63 millones de gente más rica ensucien el planeta y contaminen la atmósfera el doble que los tres mil 100 millones de los más pobres y que, encima de todo, sean estos últimos los que paguen las consecuencias por vivir en un mundo que camina lenta, pero inexorablemente, hacia su extinción.

Editado por Maite González Martínez



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