Cuba necesita afianzar la nueva normalidad para reactivar la economía

Una forma de ganar independencia en el transporte, moverse garantizando el distanciamiento físico y, de paso, mantenerse en forma. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

Por: Roberto Morejón

Cuba trabaja por diversificar y aumentar la producción y exportaciones y disminuir las importaciones, para cuyo fin el gobierno aprobó la Estrategia Económico-Social, esencial para enfrentar la crisis provocada por la pandemia.

Ese derrotero tiene inconvenientes a vencer como la tensión en la economía cubana e internacional por los efectos del nuevo coronavirus.

A causa del enfrentamiento a la pandemia, los gastos en la salud llegaron en Cuba a mil millones de pesos, la misma cantidad en dólares según la tasa oficial.

La mayor de las Antillas sufrió una contracción de ingresos por el cierre del turismo y no pudo exportar lo imprescindible dado el colapso del comercio internacional.

Cuba fue objeto de 121 medidas agresivas de Estados Unidos desde 2019 a la fecha, como parte del bloqueo.

A pesar de esas circunstancias adversas, la nación caribeña enfatiza en defender la eficiencia, crear condiciones para una mayor autonomía de la empresa estatal y proseguir la sustitución de mecanismos administrativos por económico-financieros.

El viceprimer ministro y titular de Economía y Planificación, Alejandro Gil, insistió recientemente en perfilar el modelo de desarrollo, hacerlo sostenible y ejecutar las transformaciones para arribar al socialismo próspero concebido.

En esa cuerda, el país enfatizará en cinco líneas de acción como la producción y comercialización de alimentos, incentivar las exportaciones y transformar el sistema empresarial.

Cuba perfeccionará el trabajo por cuenta propia y acometerá un ordenamiento que incluye la eliminación de la dualidad monetaria y cambiaria.

Como parte de los cambios previstos, crecerán los incentivos fiscales para las producciones de la minindustria y su comercialización.

En tres provincias cubanas ya se inició la venta en moneda libremente convertible de insumos para las bases productivas.

Con esa inyección esas entidades podrán generar divisas al exportar directamente sus entregas.

A la vista también se dibuja la apertura del banco de fomento agrícola para apoyar a los mejores productores en el incremento de sus aportes.

Los propósitos son ambiciosos y para consumarlos resulta determinante la mayor responsabilidad de los ciudadanos en la protección higiénico-sanitaria, a fin de preservar la nueva normalidad. 

Con ella estarán creadas las condiciones propicias para reanimar la producción y los servicios.

 

 

Editado por Lorena Viñas Rodríguez



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