El ilegítimo asociado de Paraguay

Juan Guaidó llega a Paraguay para reunirse con el Presidente Mario Abdo Benítez. 1 Marzo 2019. Foto AFP.

Por: Roberto Morejón

El presidente paraguayo, Mario Abdo Benítez, ha sido cuestionado en su país por entrar en presuntas negociaciones ilegítimas y nada transparentes con el ex diputado venezolano, Juan Guaidó.

El Jefe de Estado fue interpelado por un probable caso de corrupción que involucra al autoproclamado presidente encargado de Venezuela, un embaucador fabricado por el secretario norteamericano de Estado Mike Pompeo.

La Cámara Baja paraguaya convocó a Juan Villamayor, jefe de gabinete de Abdo Benítez, por negociar con Guaidó sobre la posible rebaja de una deuda de la estatal Petropar con PDVSA, Petróleos de Venezuela, aprovechando la figura de Guaidó como inventado Primer Mandatario interino.

El suceso, revelado por el diario The Washington Post, favorecería el pago de una comisión millonaria al abogado Sebastián Vidal, asesor jurídico de un tío de Mario Abdo Benítez.

El escándalo tiene como primera causa la decisión del gobierno paraguayo de negociar con quien carece de poder constitucional.

Guaidó solo posee los activos de las empresas arrebatadas por Estados Unidos al gobierno constitucional de Venezuela, encabezado por el presidente Nicolás maduro.

Al No rendir cuentas a su país y caer bajo sospecha de negociar para obtener lucro, Mario Abdo Benítez  pisó terreno movedizo, como ya ocurrió anteriormente por una dudosa compra de energía a Brasil.

Ahora el estadista es señalado nuevamente de forma crítica, nada menos que por supuestamente involucrarse con Guaidó, envuelto en movimientos financieros turbios.

Guaidó es acusado de extraer tajadas mediante su manejo de la filial de PDVSA en Estados Unidos, Citgo, despojada de su legítimo dueño, el gobierno de Venezuela, mediante las sanciones de la administración de Donald Trump contra Caracas.

Al cabecilla opositor también lo culparon de enriquecerse con la entrega de la empresa petrolera colombo-venezolana Monómeros, con sede en la ciudad de Barranquilla.

Los señalamientos contra el titular del gobierno fantasma en Venezuela se extendieron en el pasado a funcionarios de su entorno que asumieron como sus representantes en varios países.

Es cierto que está por demostrar la veracidad de las imputaciones contra el presidente de Paraguay, pero sí se evidencia su resbalón al autorizar que sus colaboradores discutieran, tras bambalinas, con un farsante y corrupto de la talla del señor Guaidó.

Editado por Maite González Martínez



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