Bajo el manto del presidente estadounidense, Donald Trump, denuncias de fraudes y la influencia de un ex gobernante hasta hace poco en prisión por narcotraficante, emergió como primer mandatario electo de Honduras el conservador Nasry Asfura.
Tras retrasos inexplicables, problemas técnicos nunca esclarecidos y acusaciones de fraude del Partido Liberal y del de izquierda Libertad y Refundación (Libre), ambos opositores, el Consejo Nacional Electoral informó del triunfo de Asfura.
El candidato conservador del Partido Nacional obtuvo 40.3 por ciento de los votos y superó al derechista aspirante del Partido Liberal, Salvador Nasralla, con 39.5 por ciento.
Estrechísima diferencia que alentó las especulaciones sobre fraude, en medio del anárquico recuento de miles de actas, con cientos de miles de votos, revisados manualmente.
El opositor Salvador Nasralla, del Partido Liberal, rechazó el resultado y aseveró que el dinero del Partido Nacional violó la voluntad de ocho millones de personas.
El expresidente de Honduras Manuel Zelaya dijo que en «abierta ilegalidad, se consuma otro paso más para un golpe de Estado electoral», opinión compartida por Marlon Ochoa, consejero de la entidad encargada de los comicios, y el titular del Parlamento, Luis Redondo.
Todo ello a la sombra de la jugada realizada en Washington por Donald Trump al indultar al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, del Partido Nacional, igual que Asfura.
Hernández cumplía condena por narcotráfico en el país norteño hasta recibir la gracia de Trump, para favorecer al partido Nacional.
Trump aseveró que Estados Unidos tomaría represalias si no ganaba Asfura en los comicios del país centroamericano.
El secretario norteamericano de Estado, Marco Rubio, felicitó apresuradamente a Asfura tras ser declarado presidente electo y ocho países latinoamericanos, con gobiernos de derecha, secundaron el paso.
Emerge así como Jefe de Estado electo el ex alcalde de Tegucigalpa, cargo que desempeñó por ocho años y presumió de acometer 45 proyectos de infraestructura.
A sus espaldas gravita su aparición en los Papeles de Pandora en 2021 como presunto accionista de una sociedad offshore registrada en Panamá.
No por casualidad, el empresario Asfura propone una alianza preferente con Estados Unidos, acompañada de recuperar relaciones con Taiwán, cercanía con Israel y distanciarse de Venezuela.
