El rugido de motores de los enormes carros y el sonar de las sirenas rompieron la quietud de este dos de enero en la Plaza de la Revolución de la ciudad cubana de Bayamo.
Como hace 67 años la Caravana de la Victoria, entró a la capital de la provincia de Granma, tras un viaje de más de cien kilómetros desde Santiago, para hacer nuevamente su entrada triunfal.
Al frente, en un jeep venía el capitán de la reserva Juan Estrada Viamonte con su uniforme verde olivo, recordando aquel 2 de enero en que entraba junto a Fidel para reafirmar la victoria de Cuba.
Junto a él jóvenes que por primera vez vivía esta experiencia y sentían correr por sus venas el espíritu de los barbudos.

Muchas personas se sumaron a este rencuentro donde se recordó aquel discurso de Fidel en el balcón del Ayuntamiento.
Ante la multitud congregada, que no quería irse a sus casas, pronunció palabras de fe en el futuro y en el progreso de la nación recién liberada.
Esa madrugada, Bayamo no fue solo una parada en el mapa; fue el escenario donde la euforia de la victoria militar empezó a conjugarse con la inmensa y compleja responsabilidad de construir un país nuevo.
La Caravana, que seguiría su rumbo hacia La Habana, dejó aquí impreso un instante fundacional.
(Leipzig del Carmen, corresponsal de Radio Habana Cuba en Bayamo)


