Por: Abel Rosales.
Los seres humanos somos como ríos cargados con las esencias de nuestros ancestros. Y ese manantial que nos otorga la vida también nos da la responsabilidad profunda con nuestra raza. La raza humana que debe de superar el límite del egoísmo para abrazar la hermandad.
La intervención estadounidense en Venezuela es un golpe irreparable a la paz y la estabilidad regional. Iván Gil, Ministro de Relaciones Exteriores de la nación latinoamericana lo expuso durante la Cumbre Emergente de la CELAC, Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.
Se ejecutó una agresión militar, cobarde y criminal. Se hace a civiles y militares venezolanos y se secuestró al presidente constitucional y legítimo de la República Bolivariana de Venezuela no se trató de un accidente no se trató de una acción aislada fue una operación cruel planificada y ejecutada al margen absoluto del derecho internacional. Quien secuestre a un presidente secuestra la soberanía de un pueblo.

El pueblo venezolano en las calles, las protestas frente a embajadas de Estados Unidos en Europa. Y por supuesto el apoyo cubano y de otras naciones latinoamericanas no han impedido que Donald Trump, en un acto terrible de desvergüenza haya sugerido sus intenciones de intervenir en otras naciones.

Claudia Sheinbaum presidenta de México…
México sostiene con convicción que América no pertenece a una ni a una potencia. El continente americano pertenece a los pueblos de cada uno de los países que lo conforman. La posición de México frente a cualquier forma de intervención es firme, clara e histórica. A raíz de los hechos recientes en Venezuela, donde el gobierno de Estados Unidos llevó a cabo una intervención directa, que en la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, así como en la pérdida de vidas humanas.
México reafirma un principio que no es nuevo y que no admite ambigüedades. Rechazamos de manera categórica la intervención en los asuntos internos de otros países. La historia de América Latina es clara y contundente: intervención nunca ha traído democracia. Solo los pueblos pueden construir su propio futuro, decidir su camino, ejercer soberanía sobre sus recursos naturales y definir libremente su forma de gobierno… Cooperación sí, subordinación e intervención no.

A pesar de las dictaduras terribles, de maltratos y manipulaciones durante toda nuestra historia. La tan necesaria alianza en la región no se concreta. Nuestras sangres están unidas después de tantos siglos bajo el mismo cielo.
Recordemos la reacción del Che Guevara, un latinoamericano a toda prueba en las naciones unidas en los años sesenta del siglo pasado.
Me siento tan patriota de Latinoamérica de cualquier país de Latinoamérica como el que más. Y en el momento en que fuera necesario estaría dispuesto a entregar mi vida por la liberación de cualquiera de los países de Latinoamérica. Sin pedirle nada a nadie. Sin exigir nada. Sin explotar a nadie. Y así en esa disposición de ánimo. No está solamente este representante transitorio ante esta asamblea. El pueblo de Cuba entero está con esa disposición.

En medio del dolor por la noticia de la muerte de varios combatientes y oficiales cubanos en Venezuela defendiendo al Presidente Constitucional de ese país Nicolás Maduro, evocamos la palabra necesaria de Fidel Castro:
Si no tomamos conciencia plena de estas realidades, si cerramos los ojos y no actuamos con la unidad, la lucidez y la energía que este momento crucial que nuestra historia exige, qué será de nuestros Estados en el siglo XXI.
Vivimos la incertidumbre del silencio extraño que hiere y manipula, que enciende la furia, hija terrible de la impotencia. Debemos entender que cuando la paz es mancillada es necesario que muchas fuerzas se unan para sentarla en su trono una vez más. Evocamos a José Martí, el más universal de los cubanos, un latinoamericano de cuerpo y espíritu:
Es la hora del recuento y de la marcha unida. Y hemos de andar en cuadro apretado como la plata en las raíces de los Andes.
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