Una brigada médica cubana labora en Guinea Bissau desde 1986 y tiene la misión, no sólo de prestar asistencia médica, sino también de formar a profesionales del sector en la facultad de medicina Raúl Díaz Argüelles.
Dentro de su claustro docente está el doctor Alexeis Calderín Vázquez, Especialista de Primer Grado en Medicina General Integral (MGI) y Profesor Asistente. Procede del poblado de Manacas, municipio Santo Domingo, provincia Villa Clara.
¿Has tenido otras misiones fuera de Cuba con anterioridad?
«Venezuela del 2010 al 2014. Me desempeñé inicialmente como médico de familia en comunidades vulnerables. Posteriormente, asumí responsabilidades administrativas y organizativas, primero como activista docente del área y luego como funcionario del Programa Barrio Adentro I en el Distrito Capital (Caracas), coordinando servicios de atención primaria.
«Brasil del 2014 al 2017. Participé en el Programa «Mas Médicos». Trabajé en el Estado de Amazonas, brindando asistencia médica directa a comunidades indígenas, enfrentando retos epidemiológicos y logísticos propios de la región selvática.
«Guinea-Bissau desde octubre de 2023 hasta la actualidad. Soy integrante de la Brigada Médica Cubana actual, desempeñando labores asistenciales y docentes».
¿Cómo accedes a cumplir una misión y qué garantías recibes?
«El acceso a esta misión comenzó con un proceso como todos los demás, me interesó integrar la Brigada Médica Cubana en México, pero en ese momento me encontraba trabajando en la Dirección General de Salud del Municipio donde me desempeñaba como Jefe del Departamento de Atención Médica. Ahí llené todos los documentos pero llegó la sorpresa de que iba a ser padre, entonces decidí esperar. En agosto de 2023 solicitaron un médico con categoría docente para trabajar en Guinea Bissau y fui seleccionado.
«Para la misión en Brasil, realicé y aprobé el examen de idioma portugués en cambio para esta última no, porque a pesar de que en este país se habla portugués, creole y otros dialectos, en la facultad los estudiantes reciben las clases en español. Para cada misión, se firma un contrato que estipula las condiciones de servicio.
«Recibo protección de mi plaza laboral en Cuba, un estipendio para gastos de vida en el país de destino y atención médica gratuita que incluye los medicamentos para el control de la hipertensión arterial de la cual soy portador desde los 26 años, así como toda una verdadera atención por parte de la dirección de la brigada. También tenemos derecho y disfrutamos de un período de vacaciones en Cuba, siempre al terminar el curso académico, que coincide con los meses de verano».
¿Anécdota y experiencias relevantes?
«En Venezuela no fue fácil, trabajar en uno de los cerros de Caracas, con 26 años y enfrentar la gerga de los venezolanos, el clima de Caracas, hasta la inseguridad en las calles, todo fue una verdadera escuela. Una de las cosas que recuerdo bien, fue la muerte de Hugo Chavez, yo vivía al lado del Hospital Militar y estuvimos todo el tiempo al pendiente. Se perdió no solo a un gran presidente sino a un gran amigo de Fidel y del pueblo de Cuba.
«De mi tiempo en el Amazonas brasileño, recuerdo la complejidad de trasladarse por un río durante horas para llegar a las aldeas indígenas, donde pasábamos un mes completo viviendo con ellos, bebiendo agua de lluvia o del río, comiendo de sus alimentos, evitando siempre las mordeduras de serpientes, sin dudas, una odisea.
«Lo más impactante fue lograr la confianza de los líderes locales (caciques) a través del respeto a su cultura. Recuerdo atender a niños con enfermedades que en Cuba son poco comunes; ver la gratitud en el rostro de una madre indígena que no hablaba mi idioma, pero que con un gesto me agradecía por salvar a su hijo, es algo que define mi carrera. Esa mezcla de medicina científica con sensibilidad intercultural es el mayor aprendizaje que he obtenido.
«Aquí en Bissau también he tenido anécdotas, sobre todo, al trabajar en la región de Gabú, a 200 Km de la Capital y donde cada viaje parece una eternidad, pero reconfortable al saber que puedes hacer por un pueblo que te necesita y cambiar sufrimiento por alegría en las personas».

¿Cómo describes la vida fuera de Cuba?
«La Vida fuera de Cuba es una experiencia de constante adaptación. Mi vida actual en Guinea-Bissau se centra en el cumplimiento de las tareas profesionales, compartiendo con la brigada y sobre todo con nuestros estudiantes, se podría decir que enfrentando el clima y los retos sanitarios locales con resiliencia.
«Lo que más extraño es la cercanía de mi familia. A mi hija la extraño mucho, el día 28 de enero cumple 3 años, la dejé con 9 meses para venir a esta misión, pero me reconforta que cada día cuando me habla, sabe qué estoy haciendo aquí, sabe que vine ayudar, a salvar vidas, a formar profesionales de la salud y de alguna manera me da paz. Extraño la tranquilidad de mi hogar en Cuba. El tiempo lejos de los seres queridos es siempre el sacrificio más grande.
«La misión me aporta una madurez profesional invaluable, me he superado como docente y he adquirido una capacidad de resolución clínica en escenarios con recursos limitados. A cambio, yo aporto mi experiencia como especialista y docente para elevar los indicadores de salud de este país y formar a las nuevas generaciones de médicos locales con el humanismo que caracteriza a la medicina cubana».






