El proyecto “Resiliencia climática en ecosistemas agrícolas de Cuba” (IRES), implementado por el Ministerio de la Agricultura y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), avanza en la recuperación productiva de 35 mil hectáreas de tierras degradadas e invadidas por marabú en siete municipios del país. Financiado por el Fondo Verde para el Clima, esta iniciativa constituye uno de los esfuerzos más ambiciosos de la Isla para restaurar ecosistemas y fortalecer la seguridad alimentaria frente al cambio climático.
Los territorios beneficiados —Los Arabos (Matanzas); Santo Domingo, Quemado de Güines y Corralillo (Villa Clara); Jobabo, Amancio Rodríguez y Colombia (Las Tunas)— están implementando sistemas forestales, agroforestales y silvopastoriles que combinan especies forestales, frutales, forrajeras y cultivos diversos, mejorando así la productividad agrícola y ganadera. Sin embargo, uno de los principales desafíos identificados es la alta vulnerabilidad a incendios forestales en las áreas restauradas, agravada por la sequía, las altas temperaturas y factores humanos.
Para reducir estos riesgos, el proyecto incorporará este año siete modernos trituradores forestales en los municipios de intervención. Estos equipos, acoplados a tractores, permiten limpiar matorrales y vegetación densa, manteniendo en óptimo estado las trochas cortafuegos, esenciales para evitar la propagación de incendios y facilitar el acceso de los equipos de emergencia. Además, mejoran la limpieza de caminos y senderos forestales, contribuyendo a una gestión sostenible del bosque y al beneficio de las comunidades locales.
Con una inversión total de 38.2 millones de dólares, IRES es el primer proyecto aprobado por el Fondo Verde para el Clima en Cuba y la cuarta iniciativa diseñada por la FAO en América Latina y el Caribe financiada por este mecanismo. El proyecto se alinea directamente con el Plan de Estado para el Enfrentamiento al Cambio Climático (Tarea Vida) y la Ley de Soberanía Alimentaria y Seguridad Alimentaria y Nutricional, fortaleciendo la disponibilidad de alimentos, la conservación del agua, la protección de los suelos y la resiliencia de las comunidades rurales.
Fuente: FAO
