Inicio TodosEditorialCualquier otro país del sur puede ser blanco de la sinrazón

Cualquier otro país del sur puede ser blanco de la sinrazón

Estados Unidos vuelve a marcar lo que afirma es su territorio

El bloqueo de Estados Unidos a Cuba dio un vuelco el pasado 29 de enero, y puso a prueba la resistencia de los ciudadanos hasta niveles que bordean fases tan cruentas como el llamado período especial.

Con la orden ejecutiva emitida por el presidente Donald Trump para, bajo argumentos falaces, impedir el ingreso de petróleo al archipiélago caribeño, la vida cotidiana, hasta ese momento muy dura, se hizo más tensa.

Los servicios de salud y transporte, el acarreo de mercancías a los mercados, la asistencia al trabajo, la atención a vulnerables y garantizar producciones básicas se expusieron a nuevas carencias y obstáculos.

Estados Unidos amenazó con la imposición de aranceles a potenciales proveedores de petróleo a Cuba.

Países como México debieron cesar transacciones, en tanto según explica su gobierno, se aborda la situación por vías diplomáticas.

Impedir el aprovisionamiento de combustibles a un país, con el cual no hay un estado de guerra y no representa un peligro para la potencia del norte, constituye un zarpazo contra el Derecho Internacional y el multilateralismo.

Privar a una población y una economía del acceso a los hidrocarburos puede originar una crisis humanitaria, eventualidad advertida por la ONU.

Funcionarios rusos advirtieron que la mayor de las Antillas está siendo empujada deliberadamente hacia un colapso energético para provocar inestabilidad social.

Ese es el objetivo, sin interceptar barcos directamente, aunque no lo descartan, pero por el momento recurren a las sanciones a navieras, aseguradoras y bancos.

Los cubanos miran hacia bloques como los No Alineados y los BRICS, la Organización Mundial de Comercio y el Consejo de Derechos Humanos, en busca de comprensión hacia la magnitud del atentado a la vida.

Explican que la propia crisis energética, en aumento en los últimos años, se ha agravado a causa de la vuelta de tuerca al bloqueo aplicada el 29 de enero por los inquilinos de la Casa Blanca.

Lo cierto es que en la patria de José Martí se han implementado planes de racionamiento de combustible para mantener de alta servicios básicos, aunque el impacto directo e indirecto en la población es visible.

Está por ver si la situación en Cuba se enmarca más allá del ámbito bilateral para posicionarse como un asunto de alcance internacional, ya que mañana cualquier otro país del Sur puede ser el nuevo blanco de la sinrazón.

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