Un atentado a la vida es el bloqueo económico, comercial y financiero que desde hace más de 60 años mantiene Estados Unidos contra Cuba, y que golpea con especial fuerza a la salud pública.
Durante décadas este vital sector ha tenido que sortear imnumerables obstáculos para mantener la atención médica gratuita y universal, una prioridad de la revolución.
Sin embargo, cada vez son mayores las afectaciones provocadas por el inhumano cerco económico, poniendo en riesgo la calidad de vida y bienestar de los cubanos.
Solo de marzo de 2024 a mayo de 2025 los daños a esa esfera ascendieron a más de 288 millones de dólares. Y para que se tenga una mejor idea, 16 días de bloqueo equivalen al financiamiento requerido para cubrir las necesidades del cuadro básico de medicamentos del país
Carencias de fármacos, dispositivos y equipos medicos son algunas de las limitaciones que enfrenta la Mayor de las Antillas, que por esa hostil política se ve imposibiliada de acceder al mercado estadounidense.
Ahora el sector de salud, como otros, sufre nuevas presiones, tras la orden ejecutiva firmada el pasado 29 de enero por el presidente estadounidense, Donald Trump, que bloquea el servicio de combustible hacia Cuba.
Las autoridades sanitarias denunciaron que la medida afecta la atención priorizada al Programa Materno Infantil, retrasa esquemas de vacunación y pone en riesgo la vida de niños con necesidades especiales.
Las limitaciones, señalaron, alcanzan la atención a urgencias médicas, pacientes con cáncer y programas de seguimiento de enfermedades crónicas, lo cual lleva a un incremento de la mortalidad en el país.
Pero aún ante este adverso panorama, el personal de la salud continúa trabajando incansablemente, y se adoptan medidas para disminuir las afectaciones.
Por ejemplo, para que la población se desplace menos, se fortalecerá el Programa del Médico y Enfermera de la Familia, que durante décadas ha sido esencial para garantizar el diagnóstico precoz y en la educación de la población para prevenir enfermedades.
Las medidas adoptadas incluyen una reorganización de la fuerza laboral, en caso de ser necesario se procederá al ingreso hospitalario de aquellos pacientes que requieren tratamientos continuos y se potenciará el uso de la medicina natural.
Asimismo se instalan paneles solares en centros hospitalarios para garantizar los servicios, y en casas de pacientes con determinadas afecciones y que dependen de la energía eléctrica para vivir.
Cuba busca alternativas para mantener sus servicios de atención médica, y como afirmara el ministro cubano de Salud Pública, José Ángel Portal, la historia de nuestro sistema sanitario ha demostrado que sus profesionales siempre han estado a la altura.
