El municipio debe dejar de ser un eslabón pasivo para ser el protagonista de su propio desarrollo, aseguró el primer ministro de la República, Manuel Marrero Cruz, al resumir la reunión del Consejo Provincial de Gobierno con carácter extraordinario efectuada este jueves en territorio avileño.
El Jefe de Gobierno cubano fue claro al definir que los municipios constituyen el terreno de batalla para enfrentar los principales problemas que aquejan a la población en la actualidad.
Allí es donde la población siente las transformaciones. Por eso, su llamado fue a enterrar la retórica y a multiplicar los hechos. «Lo más seguro en materia de sustentabilidad», afirmó, «es lo que cada municipio pueda aportar, desde lo endógeno, con esfuerzo colectivo». No se trata de seguir «una línea de deseos», sino de trazar «una línea de trabajo intenso allí, donde están las fuerzas productivas», precisó.
Marrero Cruz advirtió que el complejo panorama que vivimos hoy, como consecuencia del recrudecimiento del bloqueo y la política cada vez más hostil del Gobierno de Estados Unidos, no admite medias tintas. Ambos factores han impuesto una realidad lacerante: «prácticamente una economía de guerra». Y una economía de guerra, sentenció, exige profundas transformaciones, un cambio de mentalidad radical.
«Actuamos como si todo estuviera normal», dijo, señalando una contradicción que es necesario resolver con urgencia.

En este marco, el análisis del Primer Ministro puso particular interés en el potencial de Ciego de Ávila.
En un intercambio diáfano, destacó el papel estratégico de esta provincia en la producción de alimentos. Con casi 35 000 hectáreas dedicadas a viandas, hortalizas, granos y frutales solo en el sector agrícola, sus tierras son un bastión para la seguridad alimentaria de los avileños y de los habitantes de otros territorios.
En este sentido, la intervención del ministro de la Agricultura, Ydael Pérez Brito, puso de relieve el significado estratégico de la provincia en la batalla por la seguridad alimentaria nacional.
Subrayó que su posición geográfica, casi al centro del país, constituye una ventaja logística clave para la distribución de alimentos. Sin embargo, destacó que su verdadero valor en el sector reside en la combinación tangible de disponibilidad de tierra y la capacidad de sus trabajadores.
El titular enfatizó en que las casi 35 mil hectáreas de cultivos varios son un escenario donde se aplica el conocimiento profundo y el esfuerzo de agricultores que dominan el oficio de producir. Esta convergencia de factores –ubicación, recurso tierra y capital humano– convierte a Ciego de Ávila en un pilar imprescindible, con la premisa de que el desarrollo endógeno es la base más segura para la sustentabilidad del país.

Para Cuba, según se afirmó, 2026 se plantea como un año de definiciones. Será difícil, reconoció el Primer Ministro, pero será, sobre todo, el año del «fortalecimiento de la aplicación de normativas y políticas» para, de una vez y por todas, desatar las amarras que frenan a los territorios. «Si se quiere avanzar», dijo, «hay que hacer las cosas diferentes y no tenerles miedo a los cambios».
El tono de rigor y autocrítica fue asumido por el gobernador, Alfre Menéndez Pérez, en su rendición de cuenta. Lejos de la complacencia, centró su análisis en lo pendiente: la imperiosa necesidad de diversificar e incrementar las exportaciones, la búsqueda de nuevos mercados, la reducción de las multas en apremio y del déficit presupuestario.
Entre las prioridades también está el abasto de agua a la población, con un foco especial en las comunidades que enfrentan las situaciones más complejas: Punta Alegre, Tamarindo, Florencia y la cabecera provincial.
La intervención de Ana María Mari Machado, vicepresidenta de la Asamblea Nacional del Poder Popular, aportó una dimensión jurídico-institucional fundamental al debate sobre las insatisfacciones. Desde su perspectiva, la intensificación de los procesos municipales requiere no solo voluntad política, sino de un marco normativo ágil y facilitador que responda a las urgencias de los territorios.
Subrayó el papel de los gobiernos locales en la materialización de las leyes y políticas nacionales, destacando que la eficacia de la gestión se mide, precisamente, en la capacidad para traducir ese marco legal en soluciones concretas que la población pueda palpar.

Las potencialidades son el extra que necesita el país
Si el plan de la economía concebido por los espirituanos estuviera sustentado en el aprovechamiento incuestionable de todas las potencialidades del territorio, el Consejo de Gobierno –presidido por Manuel Marrero Cruz– quizá hubiera sido no solo más breve, sino también menos profundo en consideraciones y en perspectivas de seguir enfrentando adversidades y carencias.
A meditar en tales reservas condujo de inmediato la observación inicial del propio Marrero Cruz, acerca de si el crecimiento que se propone la provincia en varias actividades o indicadores es por encima del mencionado plan o solo en relación con el año 2025.
Ello permitió comprender que, efectivamente, no siempre crecer con respecto a la etapa precedente da la medida de lo que potencialmente se puede alcanzar.
Por ello, exhortó a seguir enriqueciendo un plan que continúa abierto, en aras de resultados superiores para la economía nacional y para la satisfacción de necesidades básicas en el universo familiar.
Como evidencia de tal factibilidad afloraron ejemplos como el de la pesca, que, si bien no se rinde ante lo hostil, puede lograr más con una mayor integración de actores y una contratación más objetiva.
A pesar de la sequía, el programa del arroz no depone armas, y a las 11 000 hectáreas que plantará el polo ubicado en La Sierpe, sumarán otras 6 200 mediante el empeño popular en los demás municipios.
Quedó claro, en fin, que aún no se aprovechan todas las posibilidades productivas para generar ingresos en divisas o exportar rubros que pueden ir desde el carbón vegetal, frutas, viandas, briquetas, plantas medicinales hasta la factibilidad de poner cebolla en el mercado internacional.

Igual enfoque distinguió las valoraciones en torno al uso de la tracción animal, los molinos de viento, biodigestores y otras alternativas de probada utilidad décadas atrás, oportunas en el contexto actual a favor del cambio de matriz energética y la producción de alimentos.
Casos como el de la empresa cárnica o del municipio de Fomento, indican que no es quimera proponerse más. Años atrás tenían que buscar producciones fuera, y hoy les aportan a otros territorios.
BRÚJULA PARA LA ACCIÓN
Marcado interés propició el análisis del Programa de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía, calificado por Marrero como brújula para la guía e hilo conductor del trabajo para continuar adelante.
Al respecto, coincidiría con el punto de vista expresado por Ana María Mari Machado, en torno al impacto de objetivos como el relacionado con la producción de alimentos y la necesidad de reforzar la atención a personas y familias vulnerables.
Avanzar en ese terreno no debe ser impedimento para un territorio que puede hacer mucho más para seguir incorporando municipios superavitarios (tiene tres, y la totalidad reduce déficit), empeño considerado estratégico por la máxima dirección del Partido y del propio Gobierno.

AHORA, AL MUNICIPIO CON TODO
Ahora vamos para los municipios –explicó Marrero Cruz en alusión a reuniones similares que deben aportar aún más por ser allí «donde están las potencialidades y donde se concentran las principales preocupaciones de la población».
Seguidamente llamó a aprovechar al máximo los balances anuales, desde la base hasta los ministerios, poner toda la capacidad e inteligencia en función de un año de transformaciones más profundas y sólidas, no temerles a los cambios, identificar las trabas objetivas y subjetivas que frenan tanto en el ámbito estatal como en el no estatal y «no tomar como excusa el bloqueo imperial en asuntos de nuestra responsabilidad».
Tras ponderar la estabilidad de la provincia en el programa materno infantil, afirmó que lo más seguro para llevar a los hogares es lo que el país sea capaz de producir en cada lugar, sin restar importancia a alternativas de inversión extranjera a instancias provincial y municipal.
Finalmente, evocó la enseñanza que en las circunstancias actuales deja la histórica determinación de Fidel cuando, en vísperas del desembarco del Granma, aseguró: «Si salgo llego, si llego entro y si entro triunfo».
Fuente: Granma
