Mientras el presidente Donald Trump intenta resolver problemas en el extranjero, en Estados Unidos su desaprobación alcanza el 57 por ciento y las protestas persisten tras un asesinato en Minneapolis a manos del ICE hace hoy una semana.
Renee Good, de 37 años, una madre de tres hijos, recibió al menos tres disparos la mañana del pasado miércoles por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), identificado como Jonathan Ross, durante una redada migratoria en un barrio residencial de Minneapolis.
El hecho desató la indignación inmediata y fue pólvora para las protestas que desde ese día tienen lugar en la ciudad más poblada del estado de Minnesota y en otras urbes del país, incluidas Nueva York y Washington DC, la capital.
Las últimas palabras de Good, antes de ser baleada, fueron: «No estoy enfadada contigo». El momento quedó grabado en un video por el propio Ross en el que a ella se le vio sentada en su vehículo algo sonriente sin mostrar actitud agresiva.
Eso lo han repetido una y otra vez los medios de prensa para desmitificar la versión oficial del trágico evento, que ha generado un gran debate sobre el uso de la fuerza por parte de las autoridades.
Agentes federales lanzaron gases lacrimógenos y rociaron irritante en los ojos contra activistas en Minneapolis este martes en una jornada de enfrentamientos.
Imágenes publicadas mostraron arrestos con el uso de la fuerza, empujones contra personas que trataban de documentar con sus teléfonos lo que estaba ocurriendo y también se repitieron escenas anteriores de allanamientos de moradas con armas largas.
Por su parte, la víspera trascendieron seis renuncias simultáneas dentro de la Fiscalía federal en Minnesota, entre ellos la de Joseph H. Thompson, quien se desempeñaba como primer fiscal federal adjunto y exfiscal interino del estado.
El diario The New York Times dijo que las salidas se dieron por presiones de altos funcionarios del Departamento de Justicia para orientar el caso como una presunta agresión contra un agente federal, en tanto se mantuvo sin avances una pesquisa independiente sobre el oficial involucrado de manera directa en el fatal tiroteo.
Pero Trump defendió la presencia de los agentes de ICE desplegados en Minnesota, pese al enojo generalizado en las comunidades. Los calificó de “patriotas” con la única misión de despojar al país de inmigrantes indocumentados con antecedentes criminales.
En su red Truth Social, el mandatario aprovechó el mensaje para atacar a rivales políticos. Comentó que los demócratas de Minnesota “aman el desorden que anarquistas y agitadores profesionales están causando”.
A su juicio esto “desvía la atención de los 19 mil millones de dólares” que, según él, “fueron robados por personas realmente malas y perturbadas”, al referirse a acusaciones de fraude en el estado.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) afirma que realizó más de dos mil arrestos en el estado de Minnesota desde principios de diciembre en sus operativos y su compromiso es no retroceder.
Fuente: Prensa Latina.
