Esta acción ante todo significa el desconocimiento y enfrentamiento de un grupo importante de normas internacionales que se establecieron desde el mismo surgimiento del Sistema de Naciones Unidas, con el objetivo de garantizar la convivencia pacífica entre los estados. Primero el respeto a la soberanía, el uso de la fuerza contra terceros, particularmente civiles, la violación de la inmunidad de un jefe de estado y muchas otras. En el marco de América Latina y el Caribe resulta una afrenta contra la declaración de la CELAC sobre esta región como zona de paz.
Los hechos a los que hacemos referencia han demostrado los propósitos reales de Estados Unidos de cara a sus países vecinos: la aplicación en toda su línea de la Doctrina Monroe, los intentos por dominar los recursos naturales de la región, impedir que países como Rusia o China, pero también la Unión Europea en su conjunto, desarrollen vínculos económicos preferenciales con naciones latinoamericanas y caribeñas.
Las acciones del 3 de enero contra Caracas y otras subsecuentes han provocado temor en ciertas fuerzas políticas de la región, pero al mismo tiempo han reforzado la agenda nacional independiente de varios gobiernos que han exigido a EE UU el desarrollo de las relaciones bilaterales en el plano de la mayor igualdad y respeto.
De momento el impacto más importante respecto a Cuba ha sido la pérdida de nuestros 32 héroes que cayeron defendiendo los mismos ideales que nuestros internacionalistas en África, en Granada, o en otras regiones del mundo.
Las fuerzas imperiales no comprenden los vínculos entre Venezuela y Cuba, que son muy anteriores a los procesos revolucionarios de ambas naciones. Sus raíces van hasta los procesos independentistas frente a las potencias coloniales europeas.
Se han producido varias declaraciones desde Washington en las que se expresa la manera en que el gobierno estadounidense aspiraría a que se limitaran las relaciones entre ambas naciones. Cada una de ella ha recibido una respuesta en el sentido contrario por parte del gobierno bolivariano en Caracas.
Para todos los cubanos se ha puesto de manifiesto de forma renovada cuáles son los propósitos reales de Estados Unidos de cara a nuestra región.
Hay alguna prensa que ha tratado estas amenazas como algo novedoso. Debemos hurgar un poco en la historia. Durante los últimos 67 años Estados Unidos ha utilizado todas las armas posibles para destruir a la Revolución Cubana. En los años 60 del siglo pasado hubo más de 100 bandas armadas por la CIA en el país que provocaron cientos de muertos en la población civil, se sucedieron varias acciones de carácter terrorista, desde la propia invasión por Playa Girón hasta la persecución a embarcaciones cubanas en altamar. Este año se cumplirá el 50 aniversario del atentado contra la nave de Cubana de Aviación en Barbados, donde hubo decenas de víctimas civiles. En los años 70 se introdujeron en el país cepas de enfermedades animales y humanas que ocasionaron grandes pérdidas. El bloqueo contra Cuba se estableció originalmente en 1962, pero se actualizó en cuerpos legislativos que se aprobaron en 1992 y 1996. Ni hablar del barraje de información negativa contra el país, tratando de aislarlo del resto de la comunidad internacional y para provocar frustración en la población local. Repito, se han tratado de utilizar todos los medios para destruirnos y han fracasado en su propósito esencial. Cuba enfrentó con sus propios medios la pandemia de la COVID19 y comparativamente tuvo cinco veces menos víctimas que los Estados Unidos, que supuestamente contaba con todos los recursos para evitar miles de muertes. Una parte importante de la situación que enfrenta el país hoy tiene que ver con haber sobrevivido aquel golpe mortal bajo los efectos de un bloqueo fortalecido en lo económico, lo comercial y lo financiero. Pero incluso bajo estas circunstancias Cuba repite la misma pregunta: ¿cómo progresaría el país si no fuera víctima de esa política hostil que es muy anterior y mucho más compleja que los hechos recientes a los que nos referimos ahora?
Diríamos simplemente que La Habana fue quizás la capital que en escasas horas movilizó su población para la celebración de un acto masivo en el que se condenaran los crímenes cometidos contra Venezuela. Estas muestras se han extendido a lo largo y ancho del país. El día 15 se recibirán los restos de los héroes caídos y a lo largo de ese día y el 16 serán las honras fúnebres, tal como hicimos durante la Operación Tributo cuando recibimos los restos de nuestros caídos en África, o cuando recibimos los restos de los caídos junto al Che Guevara en Bolivia.
Nuestro gobierno ha expresado una y otra vez la posición histórica de Cuba tanto respecto a la solidaridad con nuestros hermanos latinoamericanos y caribeños, como en cuanto a la relación respetuosa y de igualdad que Estados Unidos está obligado a tener con sus países vecinos y con la comunidad internacional en su conjunto.
(José Ramón Cabañas, Director del Centro de Investigaciones de Política Internacional -CIPI)
