Las expresiones triunfalistas de Donald Trump sobre la guerra que junto a Israel impuso a Irán no disipan la impresión generalizada acerca de que la contienda ha agravado la economía global.
El inquilino de la Casa Blanca rechaza admitir que su ataque conjunto a la República Islámica y el posterior bloqueo en el estrecho de Ormuz removieron los cimientos políticos, militares y económicos del planeta, cuyos efectos nadie sabe hasta cuándo perdurarán.
El impacto económico del conflicto impuesto por Washington y Tel Aviv es el más visible, pues los precios del barril de petróleo llegaron a los 114 dólares y solo en Estados Unidos el de la gasolina se incrementó 34 por ciento.
Trump vocifera que ganó la guerra contra Irán, pero soslaya las alarmas de gobiernos y organismos multilaterales, en el sentido de que el alza de precios de la energía y de productos básicos lacera los bolsillos de la gente común.
El Banco Mundial pronosticó una subida de los precios de la energía este año de 24 por ciento mientras los de productos básicos aumentarán 16 por ciento, alentados por la carestía del crudo, fertilizantes y metales significativos.
Entendidos comparan la presente crisis con la desatada por el republicano al inicio de su guerra comercial hace un año.
Los aranceles en Estados Unidos se encuentran en su nivel más alto en mucho tiempo, con una tasa promedio de cerca de 10 por ciento en contraste con 2,5 por ciento a inicios de 2025.
Con razón, en el país norteño crece la preocupación por una realidad económica que empeoró bajo el mandato de Trump.
El costo medio de un galón de gasolina rebasó los 4,45 dólares y el del gasóleo está por encima de 5,64 dólares, con una crecida de dos dólares en relación con la misma fecha del año 2025.
Incluso una parte de los fanáticos del magnate le recriminan no ocuparse de hacer valer su lema de “Estados Unidos primero”, al enfocarse en exceso en política exterior.
Le imputan que si se extiende el estado de guerra con Irán, los problemas actuales se ahondarán mucho más porque la contienda armada ha dificultado buena parte de la producción petrolera y gasífera en el mundo.
En esta etapa del conflicto en Oriente Medio, muchos países buscan alternativas a su comercio tradicional con Estados Unidos, ante su atrincherado unilateralismo, apertura de conflictos y planes de control de más zonas de influencia.
