El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, anuló formalmente las mesas de negociación y el reconocimiento institucional de tres de las facciones armadas más activas del país, un viraje definitivo en su política de seguridad.
La medida recae sobre las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada (ACSN), la Coordinadora Nacional del Ejército Bolivariano y el Estado Mayor de los Bloques del Magdalena Medio (EMBF).
De acuerdo con la administración central, la decisión responde a la «falta de voluntad» real de estos grupos para pactar compromisos verificables.
En su discurso de investidura el pasado 7 de agosto, el mandatario ya había sentenciado que «la opción del diálogo está completamente agotada», apostando por una doctrina de seguridad sustentada en el uso de la fuerza estatal.
La ruptura con los procesos de diálogo impulsados por el expresidente Gustavo Petro (2022-2026) se complementa con la autorización reciente para extraditar hacia Estados Unidos a cinco hombres vinculados a distintas negociaciones previas, quienes se encontraban privados de libertad.
Con estas acciones, el actual Ejecutivo rompe de manera definitiva con la estrategia fundamentada en la reconciliación nacional, la atención a las víctimas y la salida negociada al conflicto armado, consolidando una postura de confrontación militar y seguridad a través de la fuerza. (Fuente: Telesur)
