En Estados Unidos, el pueblo exige el fin de todas las medidas coercitivas y de la amenazas de agresión militar contra Cuba en varias acciones realizadas el fin de semana último en Los Ángeles, New York y Miami.
La protesta en Los Ángeles, celebrada el 6 de junio frente al Edificio Federal, contó con el respaldo de 35 organizaciones y sindicatos, la abrió Bita Amani, profesora de Epidemiología que lleva a sus estudiantes cada año para conocer el sistema médico cubano.
En su alocución dijo: «Cualquier forma en que podamos apoyar a Cuba para demostrarles que estamos con ellos, no solo honra nuestra propia humanidad, sino que también nos beneficia. La violencia en forma de sanciones, bloqueos o cualquier tipo de restricción económica son herramientas para socavar el derecho de los pueblos a la autodeterminación, ya sea en Irak, Irán, Ucrania, Venezuela o Cuba. Una de las razones por las que estamos aquí hoy es también para hacer saber a la gente de Cuba que comprendemos sus experiencias y las dificultades que atraviesan, no solo en los últimos meses, sino a lo largo de décadas. Vemos una conexión entre sus luchas y las que vivimos aquí en Los Ángeles».
Sobre esta acción Rosamaria Segura, una de las participantes dijo que en la movilización participaron un centenar de personas de distintas edades entre estudiantes universitarios y personas de las tercera edad, apoyada por sindicatos, abogados y organizaciones sin fines de lucro.
«Estuvimos en la esquina del edificio federal, calles Wilshire y Veterans, Wilshire Federal Building, 11000 Wilshire Blvd, Los Angeles, CA 90024, y exigimos el fin de las amenazas militares de EE. UU. a la Isla. Además denunciamos el injusto bloqueo y el impacto que este tiene en la población que vive en la isla», explicó la activista que se desempeña como maestra de meditación Budista y miembro del Comité “Manos fuera de Cuba”.
De igual forma reconoció que al gobierno de Donald Trump le interesa buscar como beneficiar económicamente a su familia y sus aliados, todos de la oligarquía y sin ningún interés para ayudar a los pueblos.
Similar opinión vertió Xenia Berkowitz, residente en Nueva York, participante en una actividad donde se habló de la solidaridad con Cuba, del donativo obsequiado por los dos convoys Nuestra América, que visitó La Habana en marzo y en abril, y sobre más acciones a realizar en los próximos meses.
Ella dijo que se reunieron en Chapel of the Good Shepard en Roosevelt Island para discutir sobre el enfrentamiento a la guerra contra la Mayor de las Antillas, las nuevas amenazas y las medidas tomadas por la administración de Trump. «Allí se reunieron integrantes de muchos grupos solidarios», afirmó la activista que se desempeña como técnica en ultrasonidos.
«Los medios de comunicación están trantado a pintar cómo EE. UU salvan a Cuba de su gobierno, o sea, que la gente cree que la falta de combustible es un efecto del modelo socialista. Sin embargo, la mayoría de las personas de la clase trabajadora dentro de los Estados Unidos ni siquiera pueden pagar sus facturas y eso responde al capitalismo» y añadió que la mayoría del pueblo estadounidense se opone a la guerra donde quiera que se origine, incluido la isla caribeña.
La tercera acción ocurrió el domingo en el Aeropuerto Internacional de Miami a favor de la familia cubana, contra el bloqueo y la posibilidad de una guerra, según un reporte de Cubainformación.
Los participantes portaron carteles y consignas contra la guerra, denunciando además lo que califican como una crisis energética sin precedentes, que afecta directamente a la población. También demandaron la normalización de relaciones entre los dos países e insistieron en el diálogo y la cooperación para aliviar las tensiones.
Estas movilizaciones en Estados Unidos se suman a otras voces internacionales que en diferentes urbes denuncian el impacto del criminal bloqueo económico, comercial y financiero, y piden un cambio en la política exterior de Washington hacia Cuba.


