Este 13 de agosto se conmemora el centenario de natalicio del líder histórico de la Revolución cubana, el Comandante en Jefe, Fidel Castro, gran artífice de las relaciones entre Cuba y China.
Vale entonces resaltar en esta fecha, que su legado se reivindica en cada acción, en cada colaboración del pueblo chino hacia Cuba y viceversa.
Recientemente, la Oficina del Portavoz de la Cancillería china emitió un comunicado en el que llamó a Washington a cesar sus acciones de difamación y sanciones, reiterando su firme respaldo a la soberanía cubana frente a lo que califican como injerencias externas.
Este nuevo pronunciamiento surge a raíz de la decisión de Estados Unidos de imponer nuevas sanciones contra cinco entidades estatales y ocho funcionarios cubanos vinculados al Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
Según el Departamento de Estado norteamericano, estas medidas responden a supuestas actividades de importación de armas y cooperación militar con Rusia y China, lo que según Washington justifica la congelación de activos bajo jurisdicción estadounidense y la prohibición de transacciones comerciales con los sancionados.
China, por su parte, ha subrayado que la cooperación con Cuba es abierta y legítima, rechazando las acusaciones vertidas por Estados Unidos. Además, reafirma su compromiso de seguir apoyando a La Habana en la defensa de su soberanía nacional y en su oposición a las interferencias externas.

Este posicionamiento refleja no solo la alianza estratégica entre Beijing y La Habana, sino también un claro mensaje a Washington de que las sanciones y bloqueos unilaterales serán resistidos mediante la cooperación bilateral.
Cabe destacar que estas sanciones, ilegales por demás, incluyen a altos funcionarios militares cubanos y otros oficiales clave, así como a los agregados militares cubanos en Rusia y China. Esta acción refuerza la política estadounidense de hostigamiento hacia Cuba, que ha buscado limitar sus relaciones internacionales y presionar su estructura de poder interno.
En suma, estamos frente a un nuevo capítulo de un contencioso que va más allá de la región caribeña, involucrando intereses estratégicos globales, donde las alianzas y rivalidades se manifiestan en un contexto de sanciones económicas y diplomáticas.
La respuesta china pone de manifiesto un intento de contrarrestar la influencia estadounidense y defender sus vínculos con Cuba, forjados en una historia de luchas compartidas, vínculos sólidos marcados por la impronta de Fidel, que se renuevan en el año de su centenario: vínculos legítimos y soberanos.

