Infantes y adolescentes de Centro Habana recibieron un donativo de vestuario e implementos deportivos provenientes del pueblo de Estados Unidos que realizó toda una labor solidaria para hacer llegar los artículos a La Habana a través del Comité Manos fuera de Cuba, de Los Angeles.
Esta organización viajó a La Habana con más de 50 delegados para participar en las actividades por el 1ro de Mayo, acompañó al pueblo cubano en la concentración frente a la embajada de Estados Unidos, estuvo en el evento internacional de solidaridad el día 2, y recorrió varios sitios de interés de las ciencias, la salud, la educación, así como lugares de interés histórico y social.
De igual forma se reunieron con dirigentes de la Central de Trabajadores de Cuba y explicaron que llevan adelante varias campañas dentro de Estados Unidos en contra del bloqueo y por exigir el derecho de otorgar las visas a los deportistas cubanos para que compitan en los torneos clasificatorios a las olimpiadas.
La joven Destiny Rivera Gómez, coordinó el acopio de los materiales entregado a los niños centrohabaneros y relató que hace labor comunitaria en un barrio poblado por inmigrante en California, la mayoría mexicanos, y entre ellos corrió la voz y llamó personalmente a profesores de deporte y a otros amigos, quienes donaron pertenencias de sus equipos, «y lo hicieron de corazón».


En un diálogo sostenido con metodólogos, entrenadores y directivos del deporte en Centro Habana conocieron de las limitaciones y carencias para la labor deportiva pero se admiraron del sacrificio desplegado por los trabajadores en la labor comunitaria que de manera masiva posibilitan el acceso público y gratuito para toda la población.
Rivera Gómez pudo recolectar camisetas, balones, calzado y bomba para echar aire a las pelotas, algunas donadas directamente y otras compradas con la contribución de personas muy solidarias que pusieron cifras de dinero.

Incluso también contribuyeron pobladores de otras ciudades como Texas porque ella publicó un vídeo en internet explicando el propósito de mandar algunos artículos deportivos para niños y adolescentes de Cuba y dejando una dirección para comunicarse, algo que surtió efecto.
«Me emociona hablar de Cuba porque siento vergüenza por lo que hace el gobierno de Estados Unidos con la imposición de medidas coercitivas para hacer sufrir a una población completa con carencias de todo tipo. El gobierno de mi país ejecuta un crimen contra la humanidad y sufren pueblos enteros. Hablo no solo de Cuba sino también de Palestina, Irán, El Líbano y otros. Eso merece una condena mundial y muchas acciones solidarias», dijo la joven activista.
Para ella, es hora de organizarse y llamar a la unidad de las fuerzas progresistas para hacer un cambio en el orden de las cosas. «Yo deseo un futuro con igualdad para todo el mundo, deseo ver a Cuba sin bloqueo y quiero que el sistema político de mi país practique la solidaridad en vez de la guerra».

