Cuba y Rusia llevan a la práctica acuerdos suscritos, en provecho mutuo, para cuyo objetivo ambos países intercambian visitas de altos funcionarios y expertos.
Por estos días permanece en La Habana el ministro ruso del Interior, Vladímir Kolokóltsev, quien aborda el fortalecimiento de la cooperación en seguridad pública, combate al crimen transnacional e intercambio de experiencias técnicas.
En noviembre último desarrolló una agenda de trabajo en el país euroasiático el secretario de organización del Partido Comunista de Cuba, Roberto Morales Ojeda.
Se trata de expresiones del interés por ampliar los nexos, con carácter histórico, desde 1960 hasta el presente, cuando Moscú y La Habana evolucionan hacia una asociación estratégica integral que incluye las esferas económica, educativa y política.
Rusia reiteró su solidaridad con la mayor de las Antillas al iniciarse 2026 y defendió su soberanía e independencia, como expresara en Moscú el presidente Vladimir Putin.
La portavoz de la cancillería rusa, María Zajárova, había calificado antes de inaceptable lo que llamó lenguaje de chantaje y amenazas utilizado por el presidente estadounidense, Donald Trump, con respecto al archipiélago caribeño.
Los pronunciamientos de Putin y Zajárova llegaron en instantes de renovada agresividad de la administración de Donald Trump hacia la patria de José Martí, luego del ataque a Venezuela y secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa.
A pesar de las tensiones en el Hemisferio occidental, Rusia y Cuba otorgan vitalidad a acuerdos suscritos, entre los que sobresale la creación de la primera empresa mixta en la rama biofarmacéutica.
Rusia, país invitado de honor a la trigésimo cuarta edición de la feria Internacional del Libro de La Habana, en febrero, examina con la nación caribeña la construcción en la sureña Isla de la Juventud de un complejo para impulsar la expansión internacional de su sector de las tecnologías de la información y la comunicación.
Otro de los convenios se enfila hacia el sector automotor, en particular con el ensamblaje de vehículos rusos en Cuba.
A finales de 2025, el gigante euroasiático entregó a la mayor de las Antillas diez automóviles Moskvich para robustecer servicios de salud y educación y prevé la entrega de otros 50, destinados a las bases habaneras de taxis.
Nos referimos a ejemplos de intercambios, como parte de una agenda común basada en principios de soberanía, respeto mutuo y multipolaridad, enfilados hacia el beneficio de ambos pueblos, sin perjuicios para otros actores externos.
