Los Leopardos de Villa Clara llegan hoy al estadio Augusto César Sandino con la soga al cuello y el rugido de la esperanza. En la 64 Serie Nacional de Béisbol, el equipo afronta una situación límite: necesita ganar sus ocho juegos pendientes y cerrar la fase regular con 40 victorias para desalojar a los Vegueros de Pinar del Río del octavo y último lugar que da acceso a la postemporada. Con un récord actual de 32 triunfos y 35 derrotas, la hazaña no solo depende del béisbol, sino de una dosis extraordinaria de fe, coraje y fortuna.
El primer obstáculo en esta titánica misión es, precisamente, el más formidable: los Leñadores de Las Tunas, campeones de las dos últimas ediciones y líderes indiscutibles de la serie con marca de 48-24. Aunque los tuneros ya tienen asegurado el primer lugar general y miran hacia los playoffs, su mánager, Abeicy Pantoja, ha dejado claro que no darán tregua, buscando mantener afilado el espíritu competitivo de su escuadra. Cada juego es una final para Villa Clara: una victoria prolonga la esperanza; una derrota corona la clasificación pinareña y define el tablero de cuartos de final.
Mientras Villa Clara libra su batalla por la supervivencia, los otros siete boletos a la postemporada ya están asignados. Además de Las Tunas, clasificaron los Cocodrilos de Matanzas (segundos), que se enfrentarán a los Gallos de Sancti Spíritus (séptimos); los Cachorros de Holguín (terceros), que irán contra los Cazadores de Artemisa (sextos); y los equipos de los Huracanes de Mayabeque (cuartos) e Industriales de La Habana (quintos), que chocarán entre sí en una clásica serie. La atención de la afición cubana se divide ahora entre los duelos de play-off y la épica resistencia de los Leopardos villaclareños.
Fuente: Agencia Cubana de Noticias
