La Fundación Escuela Militar Carlos Fonseca Amador de Nicaragua conocida como “Los Carlitos”, expresó su solidaridad con Cuba ante la política hostil que aplica hoy el Gobierno de Estados Unidos contra la nación caribeña.
En un pronunciamiento público, la organización nicaragüense manifestó su “más profunda y sincera solidaridad con el valiente pueblo cubano” y condenó el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Washington a La Habana desde hace más de seis décadas, al que calificó de “asesino”.
El texto subrayó que, en un momento en el que la historia impone retos complejos y dinámicos, resulta necesario hacer público el respaldo a la dignidad humana, la soberanía y el derecho de los pueblos a la autodeterminación, a vivir con libertad, seguridad y oportunidades.
La declaración destacó que las revoluciones de Cuba y Nicaragua mantienen lazos históricos de hermandad y cooperación, fortalecidos a través de la solidaridad entre ambos pueblos.
Recordó que esos vínculos se han expresado desde el apoyo mutuo en momentos de lucha por la libertad y la soberanía frente al imperialismo, hasta la cooperación educativa, cultural y médica desarrollada en décadas recientes.
El pronunciamiento señaló que ambas naciones han compartido experiencias que las unen como hermanas y enriquecen su sentimiento de fraternidad, historia común que se refleja en intercambios académicos, programas de salud y cooperación técnica.
“Estos lazos han nutrido la identidad de las comunidades cubanas y nicaragüenses y han fortalecido nuestra fraternidad revolucionaria, que sigue vigente. Cuba no está sola”, concluyó el mensaje.
El comunicado de “Los Carlitos” se difunde en momentos en que Cuba vive una compleja situación económica y energética por el recrudecimiento de la política de bloqueo por parte de la administración del presidente estadounidense, Donald Trump.
El pasado 29 de enero, Trump firmó una orden ejecutiva que declara una supuesta “emergencia nacional” para justificar la imposición de aranceles y sanciones contra países, empresas y entidades que suministren combustible a Cuba.
Para La Habana, la medida constituye una violación flagrante del derecho Internacional y atenta, además, contra la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz. (Fuente: Prensa Latina)
