Por: Abel Rosales.
Hemos crecido y renacido con la sombra de un Goliat listo para aplastarnos sin piedad. José Martí, el más universal de los cubanos, nos enseñó el valor de tener siempre disponible una onda para defendernos de las gotas pesadas, insensibles, destructoras.
Nuestra única arma frente al espíritu invasor y destructivo del gobierno estadounidense es la unidad. Con ella la decisión imprescindible de nuestros líderes en la región para alcanzar un consenso. La orden de combate está dada. Podemos sentirlo y como tantas otras veces, la fuerza poderosa de David ante Goliat se levanta con la historia.

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez envía un mensaje claro.
Las amenazas vinieron desde el primer minuto que ellos secuestraron al presidente. Porque las amenazas son permanentes. Los chantajes son permanentes. Y nosotros tenemos que ir con paciencia y prudencia estratégica. Con objetivo muy claro…. El primero de ellos es preservar la paz de la República. El segundo, nosotros tenemos que rescatar a nuestros rehenes. Alguien nos dijo, los van a estar permanentemente chantajeando con el presidente y la primera combatiente. Y nosotros dijimos, ellos en combate allá y nosotros en combate acá… Y el tercer punto es preservar el poder político…
Voces desde todos los rincones se levantan con un profundo sentimiento de apego a las raíces y sobre todo por el regreso de Nicolás Maduro, Presidente Constitucional y de su esposa Cilia Flores, raptados por el gobierno estadounidense.

Hemos crecido y renacido en este sitio del mundo con la sombra de un Goliat listo para aplastarnos sin piedad. El siglo XXI nos ofrece las armas de la historia para no repetir errores. De la fe para conservar nuestras raíces, y la más poderosa: una espada que espera por los brazos unidos de los que aspiramos a un mundo mejor, con todos y para el bien de todos, en nuestra América.
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