Los árboles insertados en la historia de Cuba

Ráplica de la Reliquia de la Cruz de Parra.

Por: Guadalupe Yaujar Díaz

Cuba exhibe una de las floras más interesantes del mundo, por poseer más de seis mil 700 especies, diversidad y representación numérica, respecto a las de otros países de las Antillas.

El archipiélago cubano ha reportado alrededor de mil 300 especies de árboles, de las cuales 468 (35 por ciento) son endémicos, verdaderas exclusividades del país.

Numerosos son los relacionados con hechos históricos en Cuba, como parte del entorno donde se produjo el suceso, una personalidad o una frase célebre.

El almirante Cristóbal Colón, al pisar tierra por la costa norte del oriente cubano, encontró una de las zonas más ricas y de gran biodiversidad y formaciones vegetales.

Colón hizo suyo el símbolo religioso y de posesión cuando dejó plantada en Baracoa (perteneciente a la hoy provincia de Guantánamo) la Cruz de la Parra, conservada hasta la actualidad en la Iglesia Parroquial de esa villa, la primera fundada en Cuba por los conquistadores españoles.

Esa cruz fue confeccionada con la madera de una especie cubana llamada uvilla (Coccoloba diversifolia Jacq.), de la familia Polygonaceae. Conocida también como uverillo y uva de paloma, esta planta está presente en la vegetación de costa de Cuba y las demás Antillas.

La Cruz de la Parra es quizás el objeto histórico más antiguo de que se tiene información, relacionado con el encuentro entre las dos culturas en 1492.

El 10 de octubre de 1868, Carlos Manuel de Céspedes dio la libertad a sus esclavos, en el inicio de las luchas cubanas contra el coloniaje español.

En su finca La Demajagua, en la antigua provincia de Oriente, se gestó el trascendental hecho.

En el histórico sitio, junto con la campana del antiguo ingenio, se yergue un árbol, un simbólico jagüey que, con sus raíces adventicias, aprisiona la rueda dentada, restos de lo que quedó de la máquina de vapor que formaba parte del ingenio.

El jagüey, especie cubana del género Ficus (Moraceae), queda íntimamente ligado a la historia patria.

En tanto, bajo el nombre de Protesta de Baraguá, hecho ocurrido el 15 de marzo de 1878, en el pueblo de Mangos de Baraguá, antigua provincia de Oriente (hoy Santiago de Cuba), se conoce el encuentro entre el Lugarteniente General cubano Antonio Maceo y el Capitán General de la Isla, el General español Arsenio Martínez Campos.

Bajo la sombra de varios árboles de mango, se realizó la entrevista, en la cual Maceo reafirmó el propósito de los cubanos de seguir luchando hasta su total independencia de España, independencia que llevara implícita la abolición de la esclavitud.

En tanto, una de las batallas más exitosas llevadas a cabo por Antonio Maceo sobre las tropas españolas, fue sin dudas, la llamada Batalla de Peralejo, ocurrida el 13 de julio de 1895, en el poblado del mismo nombre en la hoy provincia oriental de Granma.

Se dice que tal acción militar tomó ese nombre por haberse desarrollado en un campo donde existían plantas conocidas con el nombre de peralejos. Se trata de varias especies cubanas arbóreas del género Byrsonima (Malpighiaceae), muy común en el país caribeño.

Mientras, no faltan frases registradas para la posteridad que citan nombres de árboles. Tal es el caso de la relacionada con la Protesta de Baraguá. Ante la negativa de Maceo a deponer las armas y querer continuar luchando, retirándose Martínez Campos del lugar de la entrevista, se escucha el grito de uno de los oficiales cubanos: “Muchachos, el 23 se rompe el corojo”. El corojo (Acrocomia crispa (Kunth) C. F. Baker ex Becc.) es una palma endémica cubana (Arecaceae), abundante en sus campos.

Además, mencionada en las guerras cubanas por la Independencia fue la frase “a la guásima” o “colgar de una guásima”, refiriéndose a la acción de ahorcar a una persona en las ramas de un árbol de guásima (Guazuma ulmifolia Lam.).

Ese árbol de la familia Sterculiaceae es uno de los más comunes y conocidos en el país. Distribuida en los trópicos y subtrópicos de América, la guásima es utilizada en la medicina natural y tradicional.

Se dice que uno de los árboles más ligados a la historia de Cuba es el copey (Clusia rosea L.), de la familia Clusiaceae, dado que los aborígenes cubanos aficionados al juego de batos utilizaban el latex de este árbol para la fabricación de las pelotas con las cuales jugaban.

En las guerras de independencia, los mambises (patriotas cubanos) utilizaban las anchas y coriáceas hojas del copey para escribir sus mensajes.

Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria, una vez refugiado en San Lorenzo (en la hoy provincia de Santiago de Cuba), dedicó gran parte de su tiempo a alfabetizar a los niños de esa zona, utilizando para escribir hojas de copey. El Héroe Nacional cubano, José Martí, cita esa planta en numerosas ocasiones en su Diario de Campaña de Playitas a Dos Ríos.

Reconocida es la venerada ceiba del Templete, en la Plaza de Armas, de La Habana Vieja, sitio que señala la celebración de la primera misa católica y el primer cabildo. Una ceiba fue testigo, además, de la fundación de la villa de San Cristóbal de La Habana, en 1519.

Especial mención merece en la flora cubana la Palma Real (Roystonea regia) (Arecaceae), Árbol Nacional, que distingue el Escudo de la nación.

 --fuentes de Internet

Editado por Maite González Martínez



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