Los desvaríos de Juan Guaidó

Imagen ilustrativa. (Foto/archivo)

Por María Josefina Arce

Juan Guaidó, quien el pasado año con el apoyo de Estados Unidos y la derecha latinoamericana se declarara ilegalmente presidente provisional de Venezuela, se niega a admitir el fracaso de sus planes de desestabilizar a la nación sudamericana y derrocar al gobierno constitucional de Nicolás Maduro.

Guaidó se aferra a un espejismo: quiere el poder y solo logra hacer el ridículo. Este personaje se ha ido desinflando y ya ni siquiera la oposición venezolana lo quiere.

Pero Guaidó, cuestionado incluso por corrupción, persiste en su quimera. Y ahora plantea que ha tomado la decisión de iniciar un proceso de reorganización y rescate de la cadena televisiva Telesur para, según él, ponerla al servicio de lo que llama la verdad, la pluralidad, la democracia venezolana y regional.

Para el cabecilla opositor Telesur respalda a terroristas, promueve la desestabilización, atenta contra la democracia, miente contra Venezuela y defiende el gobierno de Nicolás Maduro, al que por supuesto, llama dictadura.

Y en sus delirios de grandeza dice haber creado una comisión presidencial para ese fin. Y ¿realmente se cree el presidente de Venezuela? ¿Qué lo avala para tomarse ese derecho? Solo el gobierno injerencista de Estados Unidos y sus aliados entreguistas de la región.

Guaidó desvaría. Telesur nació hace casi tres lustros para dar voz a los pueblos latinoamericanos, a los verdaderos dueños de sus destinos. Para dar una imagen genuina de nuestro acontecer y del mundo.

La televisora respondió a las amenazas del opositor venezolano y afirmó que en todos estos años se ha encargado de defender la verdad de los pueblos latinoamericanos y el mundo, mostrando lo que otros no quieren que se vea.

Y lo cierto es que Telesur no responde a intereses de partidos o naciones, está libre de ese mensaje colonialista y discriminatorio que sobre Nuestra América difunden los grandes consorcios informativos.

Es un medio seguido por muchos en la región, por su mensaje innegablemente latinoamericano, que destaca los valores, tradiciones y cultura de nuestros pueblos.

Por eso son muchos los que a través de las redes sociales han manifestado su apoyo a la televisora, a la que le reconocen haber dado a conocer durante todos estos años la otra cara del sur, la que silencia la gran prensa.

Telesur es una esperanza, en medio del bombardeo de tanta propaganda a favor del llamado sueño americano, en contra de la inmigración y de los gobiernos progresistas del área que están decididos a escribir su presente y su futuro.

Guaidó debería callarse y sin mucho aspaviento retirarse, echar en el olvido sus planes de ostentar el poder, de ser el presidente de una Venezuela, que solo reconoce a quien eligió democráticamente en las urnas y que defiende una revolución que ha dignificado al país.

Editado por Maite González Martínez



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