Trabaja gobierno cubano por garantizar el agua a la población.

Imagen ilustrativa, foto archivo.

Por María Josefina Arce

En medio de la pandemia de COVID 19 que se extiende por el mundo y que exige la intensificación de las medidas higiénicas, Cuba enfrenta una situación de sequía en La Habana, que es seguida de cerca por el gobierno.

De acuerdo con las autoridades, el pasado año el acumulado de las lluvias en la capital llegó al 81,6 por ciento de la media histórica; pero ya en enero de 2020 comenzó a disminuir y en lo que va de este mes el panorama se ha tornado más complejo.

Las cinco cuencas de las que se abastece la ciudad presentan niveles mínimos de agua, y de acuerdo con el Instituto de Meteorología, en lo que resta de marzo y en el venidero mes de abril no debe mejorar la situación.

Por eso el gobierno cubano, a pesar de las limitaciones impuestas por el bloqueo norteamericano, sobre todo la falta de combustible, ejecuta diversos proyectos para un mejor abastecimiento.

El presidente cubano, Miguel Díaz Canel, y otros miembros del gobierno chequean constantemente las obras que se realizan en la capital para mitigar la escasez del preciado líquido, esencial en estos momentos de emergencia sanitaria mundial.

En los encuentros que constantemente se realizan el presidente cubano ha llamado a acelerar las acciones que se implementan en la capital con el fin de garantizar a la población este recurso.

Actualmente se ejecutan obras en la conductora de Cuenca Sur, las cuales exhortó Díaz Canel a concluir en el menor plazo posible. En ese sentido afirmó que es necesario trabajar las 24 horas del día, tanto en terreno como en la producción de las tuberías de polietileno de alta densidad de 1 200 milímetros de diámetro.

También se labora en la instalación de dos pequeñas plantas desalinizadoras, una alternativa que debe ir incrementándose, pues se trabaja también pensando en el futuro.

Otras obras que se acometerán son la apertura de nuevos pozos y la puesta en marcha de las inversiones en la presa Maurin, ubicada en Bauta, en la provincia de Artemisa.

Desde el triunfo de la revolución, el gobierno cubano ha desarrollado una política hidráulica encaminada a garantizar a toda la población el agua potable, un derecho humano esencial.

Ahora ante la situación sanitaria existente a nivel mundial y de la que no escapa el país, el gobierno redobla sus esfuerzos para la conclusión de las obras que se acometen, pero también vela porque llegue por otras vías el agua a todos los ciudadanos, a quienes ha exhortado al ahorro.

Editado por Maite González Martínez



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