La crisis peruana no es solo de tinte político

Represión policial en Perú deja heridos, detenidos y desaparecidos. Imagen / Telesur

Por: Roberto Morejón

La crisis en Perú no abarca únicamente a la rama política, y así lo demostró la feroz respuesta policial a las protestas masivas contra un efímero gobierno derechista y las tretas en el Congreso.

Es cierto que Perú vivió su peor conflicto en muchos años al tener tres presidentes en ocho días y aumentar los enfrentamientos entre el Congreso y el ejecutivo.

Pero en esa contingencia la ciudadanía constató con irritación cómo la policía utilizaba un variado arsenal represivo contra las demostraciones públicas, protagonizadas por jóvenes.

Dos muertos, decenas de heridos y más de 40 desaparecidos, según reportes del Tribunal Constitucional, fue el balance de la brutal respuesta policíaca a quienes repudiaban la corrupción, incluso en las filas del legislativo peruano.

En medio de demandas a favor de cambios en la Constitución y de reproches a la vieja clase política, quedaron al desnudo lo que la Fiscalía anunció que investiga como “graves violaciones a los derechos humanos”.

Entre las transgresiones resaltó el destino impreciso de personas, sobre las cuales exigieron noticias organizaciones civiles, una parte de la prensa y familiares.

A la postre comenzaron a aparecer varias de las víctimas con paradero incógnito.

Ese fue el caso de Luis Fernando Araujo Enríquez, quien denunció agresiones recibidas del llamado grupo Terna de la policía.

Se trata de escuadrones dedicados a infiltrar a sectores considerados peligrosos y que ahora, según la prensa, habrían actuado contra quienes desfilaron en las calles para demandar la salida del volátil gobierno de Manuel Merino, de extrema derecha.

NO es la única señal de desaparecidos en Perú, atendiendo a imputaciones acerca de centenares de niñas y mujeres que corrieron esa suerte en los últimos años, aparentemente víctimas de feminicidios.

Es válido apelar a tales antecedentes ante lo ocurrido las últimas semanas, cuyo desenlace llevó a asumir como presidente interino al académico Francisco Sagasti.  

En su primer discurso, el primer mandatario pidió perdón en nombre del Estado por las vulneraciones a los derechos humanos y prometió cero impunidad para los responsables.

Analistas se preguntaron cómo Perú, tan activo al frente del Grupo de Lima enfilado contra Venezuela, tacha a otros por cometer supuestas violaciones, cuando al interior del país anidan fuerzas que siembran el desasosiego popular. 

Editado por Maite González Martínez



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