Coincidencias y discrepancias

Editado por Maite González Martínez
2016-03-23 08:00:00

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Imágen de archivo.

Por: Roberto Morejón

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, cumplió una histórica y positiva visita a La Habana, dio pasos hacia la normalización de relaciones y manifestó sus opiniones, sobre las cuales los cubanos valoran coincidencias y debaten sobre las diferencias.

En sus intervenciones públicas y profusos diálogos, Obama se manifestó con franqueza y defendió vehementemente lo que cree, aunque en varios aspectos muchos cubanos discrepan.

Se puede concordar con el visitante en que el bloqueo, llamado por él embargo, NO ha funcionado, hiere a los cubanos, es una carga obsoleta y es hora de levantarlo.

No obstante, el hábil orador se abstuvo de reconocer al bloqueo como causa de una violación de los derechos humanos de los cubanos, una opinión muy extendida aquí.

Cuando previo a un juego de béisbol efectuado en La Habana entre un equipo cubano y otro de las Grandes Ligas de Estados Unidos se echaron al vuelo decenas de palomas, el mensaje de paz era obvio y correspondía indirectamente a una afirmación de Obama.

El gobernante del país norteño dijo en un discurso televisado a todo el país y ante el presidente Raúl Castro que vino a Cuba a brindar “el saludo de la paz”, en un proceso marcado por “barreras de historia, ideologías, dolor y separación”.

Esa parte, y en general toda la historia, no puede borrarse, como recomienda Obama, y tampoco la huella del bloqueo, porque incluso este último provoca aún privaciones.

Como están tan apegados a las tradiciones combativas desde los aborígenes contra los colonizadores hasta los milicianos imberbes que repelieron a los mercenarios de Playa Girón, difícilmente los cubanos puedan complacer a Obama y doblar las hojas de los libros.

Tampoco pueden sustraerse a una realidad lacerante, la del papel de Estados Unidos en guerras en otras latitudes que provocan dolor y muerte.

Igualmente es imposible coincidir con el sagaz conversador sobre lo que parece una simplificación o desconocimiento de la institucionalidad vigente en Cuba.

Ahora bien, sí es viable para los nacidos aquí seguir al Presidente estadounidense cuando reconoce las diferencias que tienen ambos gobiernos y pueblos y aboga por destacar lo que poseen en común.

Se puede aceptar la invitación de Obama a mirar hacia el futuro después de escucharlo cuando elogia el afán innovador del pueblo cubano y el alcance del sistema educacional.

O cuando celebra el esfuerzo de los médicos cubanos e insta a futuras colaboraciones con personal estadounidense, como ocurrió en África Occidental contra el ébola.

Los cubanos despidieron a Obama con la certeza de que tienen nuevas razones para trabajar en todo lo que sea provechoso para ambos pueblos y debatir acerca de los numerosos criterios divergentes.



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