Cuba contribuyó a atenuar las consecuencias en seres humanos afectados por catástrofe de Chernobil

Niños de Chernobil en Cuba (imagen de archivo)

Por: Roberto Morejón

 Olka Sakovich es una de las 115 mil personas nacidas en Ucrania que emigró después de la catástrofe de Chernobil, y desde su autoexilio destacó a la prensa que Cuba fue “el único país que proporcionó ayuda directa a los afectados por la explosión”.

Se cumplieron tres décadas de la detonación en el reactor número cuatro de la central nuclear ucraniana y Olga aún sufre las consecuencias de la radiactividad, pues su padre murió en el sellado de la planta y una de sus hijas nació con malformaciones.

Olga vive en Argentina, donde imparte clases de música y el aire nuevo, alimentos sin contaminar y la terapia médica ayudaron a su descendiente a fortalecer sus defensas para afrontar la enfermedad.

La ciudadana ucraniana evocó la ayuda a los niños de Chernobil brindada por Cuba, uno de los primeros países en responder a la petición de asistencia ante la catástrofe nuclear.

Especialistas cubanos determinaron en Ucrania el tipo de ayuda necesaria y posteriormente, el 29 de marzo de mil 990, llegaron a La Habana los primeros 139 niños afectados por el accidente, y en su recibimiento participó el líder histórico Fidel Castro.

Desde aquella fecha, un gratuito programa de salud se brindó a sucesivos grupos de infantes, fundamentalmente de Ucrania, hasta un total de 21 mil 340, atendidos en un balneario de las afueras de la capital cubana.

El plan de atención multidisciplinaria, incluyendo la psicológica, no se detuvo a pesar de que Cuba entró en el llamado período especial, etapa más aguda de las dificultades económicas de la mayor de las Antillas.

Precisamente, la embajadora alterna de Cuba en la ONU, Ana Rodríguez, subrayó en una sesión de la Asamblea General de la ONU por el aniversario 30 del desastre, que la respuesta de su país constituye una muestra de colaboración en concordancia con el mandato de la Carta de la organización mundial.

Los beneficiados recuerdan en Ucrania el fuerte sol tropical y las limpias aguas del balneario de Tarará, en la costa norte cubana, que tanto ayudaron a los tratamientos médicos.

Los médicos y enfermeros locales devolvieron la vida a miles de niños ucranianos, quienes hoy, en la adultez, aún se sobrecogen porque si bien el reactor de Chernobil está en proceso de desmantelarse, resta instalarle una construcción especial.

Los técnicos ucranianos buscan proteger el sarcófago levantado sobre la instalación averiada de cualquier fuga radiactiva.

 A 30 años de la tragedia, la ONU llamó a sacar las lecciones pertinentes y sería prudente divulgar el impacto del programa humanitario cubano, poco conocido.

Olga Sakovich lleva 15 años fuera de Ucrania, pero se muestra agradecida por la preocupación de Cuba y Rusia ante el más grave accidente nuclear de la historia.

Editado por Maite González Martínez



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