Los ecuatorianos tratan de recuperarse en medio de réplicas del terremoto

por Roberto Morejón

Los ecuatorianos han tenido que llorar a sus muertos, evaluar los daños y comenzar la reconstrucción del país en medio de casi 1 900 réplicas del terremoto del pasado 16 de abril.

Aquel sismo de 7,8 en la escala de Richter que devastó poblaciones costeras y dejó 673 muertos, más de 6 200 heridos, casi 29 000 personas en albergues y 7 000 edificaciones destruidas, se convirtió en la peor tragedia de su tipo en el país en 70 años.

El gobierno hace el máximo por crear condiciones mínimas a los aun albergados y en tal sentido decidió renovar el estado de excepción, medida ajustada a la crisis aún latente y permite movilizar a las entidades administrativas así como a la policía y las fuerzas armadas.

Miles de damnificados sobrellevan su vida cotidiana en los alojamientos oficiales instalados con carpas, donadas por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y China.

Allí reciben servicios básicos, alimentos y seguridad.

No obstante, centenares de personas insisten en permanecer en refugios improvisados porque descartan abandonar sus propiedades diezmadas.

Para mejorar la calidad de vida de los damnificados, el gobierno comenzó la entrega de bonos de hasta 4 000 dólares para la reparación de viviendas y de 100 mensuales para la alimentación.

Ecuador requerirá más de 3 300 millones de dólares para la reconstrucción civil, una cifra difícil de alcanzar, aunque el gobierno puso en vigor leyes para captar recursos.

El Estado asumirá el 67% de los costos y la rama privada hará su aporte junto a lo acopiado por la ayuda internacional. Todo ello bajo una supervisión estricta de las autoridades.

El presidente Rafael Correa y sus colaboradores controlan directamente las tareas y con frecuencia recorren las áreas devastadas.

Transcurridos más de 60 días de la fatídica sacudida telúrica, las provincias de Manabí, en el oeste, y Esmeraldas, en el norte, se libraron de los escombros, tarea titánica en la que participaron miles de ecuatorianos.

En las provincias mencionadas, las más castigadas, se demolieron casi 2 200 edificaciones y poco menos de 800 están en vías de tener ese final.

Pero no todo es dolor y destrucción material porque ya arrancó la recuperación de 83 kilómetros de vía entre el aeropuerto de Manta, en Manabí, y su puerto marítimo.

De acuerdo con lo planificado se labora para levantar 1 700 viviendas, escuelas, surtidores de agua, dos nuevos hospitales y otros centros de salud.

A dos meses del poderoso sismo, los ecuatorianos tienen un largo camino por delante para lograr la ansiada recuperación, pero saben que no están desprotegidos.

Editado por Maria Calvo



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