Las fakes news y la construcción de una realidad virtual.

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Por Pedro M. Otero Cabañas

La sociedad de hoy es testigo de la mas colosal y atrevida acción mediática que se conozca. Es casi imposible separar la realidad de la virtualidad de los hechos.

El conocimiento que emana de la lectura, las imágenes y el sonido generados por las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones parecen dibujar un mundo diferente al de nuestros padres y cercano a aquella lapidaria conclusión de Einstein: “temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad; el mundo solo tendrá una generación de idiotas”

Cada día son más los humanos que acceden a estos medios. El número de usuarios de internet en el mundo supera la mitad de la población global. Así consta en la nueva edición del informe que presentó en 2019 la organización We are social, una agencia de marketing y comunicación online, la cual se encarga de mostrar cada año las estadísticas, análisis y las principales tendencias acerca del número de usuarios de internet, el uso de la telefonía móvil, las redes sociales, así como del comercio de las telecomunicaciones a nivel global.

De modo que la mitad de la población mundial obtiene de esos medios todo el conocimiento de su entorno, o sea,  sus opiniones y visión del acontecer económico, político y social del planeta. En este entendido se infiere que la otra mitad está sujeta en buena medida a una visión similar, puesto que aquellos le inducen a estos su visión empaquetada del mundo que vivimos.

El desarrollo cada vez mayor de estos medios y su poder en manos de un creciente número de personas parecería en sí mismo un notable avance. Pero los intereses detrás de la tecnología es lo que la despoja de una parte de sus virtudes.

Hoy la internet y todo lo que de ella se deriva, pc, móviles, tablets y demás accesorios y medios de información y comunicación están en manos de grandes empresas: Verizon, AT&T, Vodafone, Nippon Telegraph & Tel, Softbank, Deutsche Telekom y otras.

En este escenario surgen lo que hoy se conocen como las fakes news, o sea, noticias falsas, que se difunden con el fin  de manipular y engañar a gobiernos, instituciones y personas.

Establecen paquetes de opinión que contribuyen a construir comportamientos y actitudes.

¿Cuántas de las noticias que hoy circulan en las redes y los medios son fake news? Es difícil de determinar. Pero basta que una fuente construya una falsa noticia para que esta sea replicada sin confirmación alguna por cientos o miles de personas que la comparten a través de sus móviles y otros dispositivos de comunicación.

De esta forma se va levantando una realidad falsa que en algunos casos pudiera ser irrelevante, pero que en otras, como ocurre casi siempre en política, acarrea una toma de posición o una actitud basadas en premisas inexistentes.

Les pongo unos pocos ejemplos de fake news o noticias falsas extraídos del sitio digital español Crónica.

Noviembre de 2016. El papa Francisco apoya la candidatura de Trump. La noticia corrió como la pólvora y alcanzó un millón de interacciones en FB. El input salió de la web satírica WTOE 5.

Febrero de 2016. Trump ofrecerá billetes de avión gratis de ida a África y México para quienes quieran abandonar EEUU. En Facebook, 800.000 impactos. Era falso.

Septiembre de 2014. Una mujer pasa por quirófano para tener un tercer pecho. Fotos incluidas. Tuvo gran recorrido.

Diciembre de 2015. Una periodista de The Sun se inventó que viajó como refugiada a Siria, y llegó desde Turquía a París en seis días, saltándose todo tipo de controles. Muchos medios mundiales la creyeron.

Hoy puede decirse que a simple vista, la Venezuela bolivariana es el escenario donde se producen la mayor cantidad de noticias falsas en el mundo, generadas en especial por el gobierno de Donald Trump y la oligarquía antichavista poseedora de una buena e importante parte de los medios de comunicación.

Durante 2018 las noticias sobre migrantes venezolanos se reprodujeron en los medios de comunicación internacional. Las cifras manipuladas ubicaron en 4 millones la cantidad de personas que han salido de Venezuela en los últimos años.

Sobre este tema, el diario El Comercio recordó que en mayo de 2017 un mensaje en Twitter de un reconocido periodista venezolano aseguró que el cabecilla opositor venezolano Leopoldo López había sido trasladado “sin signos vitales” desde la cárcel a un hospital militar de Caracas.

Decenas de miles lo replicaron, e incluso el senador estadounidense Marco Rubio aseguró tener confirmación del internamiento de López, incomunicado, según su familia, desde hacía un mes. Pero mientras el rumor crecía, el dirigente chavista Diosdado Cabello difundió un video en el que López daba fe que había sido grabado ese mismo día y que se encontraba bien.

Durante la campaña presidencial en México, las noticias en medios digitales y redes sociales sobre la supuesta influencia de Rusia y Venezuela en la candidatura de Andrés Manuel López Obrador intentaron disminuir su popularidad entre los votantes.

En redes sociales y aplicaciones de mensajerías se difundieron mensajes que atacaban el orden democrático y social de Nicaragua durante las protestas violentas que sacudieron a esa nación durante 2018.

Desde un falso ataque químico en Masaya, la solicitud de la renuncia de Daniel Ortega de parte del Ejército, el control del Internet desde del Gobierno, hasta la existencia de francotiradores que disparaban contra las protestas.

Todas fueron noticias falsas de las que se valieron los medios de comunicación internacionales para calificar al gobierno de Ortega como una dictadura represora.

Estos son algunos pocos ejemplos de cómo las fakes news pueden alterar la realidad y provocar reacciones hasta de violencia, en una descontrolada carrera por obtener objetivos políticos o económicos o sencillamente manipular a la opinión pública.

Algunos estudiosos del tema califican estas acciones como ciberterrorismo y apuntan que forma parte de la llamada Guerra de Cuarta Generación.

Lo cierto es que estamos entrando a un universo en el que se desdibujan los conceptos de realidad y engaño, donde la ética y honrar la verdad parecen asuntos secundarios. Confío en que el apego a los valores y principios de justicia, respeto y defensa de la verdad se impongan en los medios y entre todos aquellos que ven, oyen y trasmiten entre amigos sus vivencias.

Pero como dijo poco antes de morir en la horca en 1943 el periodista checoslovaco y luchador antifascista Julius Fučík, “estad alertas”


 


 


 


 

Editado por Pedro Manuel Otero



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