Cubanos, Morir por la Patria, es vivir

Por: Marisela Presa*

Los pasos se detienen a inmediación de la calzada. Y de los poros de la ciudad brota la melodía. Son las ocho de la mañana y en Bayamo, en la Plaza del Himno, escoltados por una gigantesca bandera cubana, se entona a viva voz el Himno Nacional, acompañados por las máximas autoridades políticas y de gobierno de la provincia de Granma y el municipio capital.

Es 20 de octubre, y no existe sitio igual en toda Cuba para recordar el acontecimiento patrio, y entre las voces afinadas del Coro de Bayamo, emergen las populares, todas con el mismo fervor, como lo hicieron hace 152 años, los que acompañaron a Céspedes y pidieron a Perucho, la letra de la melodía.

El homenaje incluyó la interpretación de las canciones La Bayamesa de Céspedes, Fornaris y del Castillo, y la música y la letra original del Canto Patrio, ejecutados por la banda municipal de Conciertos y el Coro Profesional de la ciudad.

El poeta Luis Carlos Suárez, con voz tenue y mesurada narró a los bayameses que siempre estamos naciendo con el Himno, porque nuestra Historia es una e indivisible, y significó que Cultura y Nación se integran en un haz redentor y es la misma luz viajando.

Contó que no existe mejor día que el 20 de octubre para hablar en Cuba, en Bayamo y en Granma, sobre la cultura, en esta tierra cuna de la Nacionalidad Cubana, y destacó que al cantar el Himno de la Patria, Alicia Alonso, alza la luz de su arte e ilumina no solo a la Patria, que nunca traicionó, sino al mundo.

Cuando cantamos el Himno ese sol moral ilumina a la Heroína de la Sierra y el llano, Celia Sánchez Manduley, a quienes se dedica este año la Fiesta de la Cubanía.

La mañana fue pródiga en emociones en el corazón de la historia de la ciudad de Bayamo, justo al amanecer se realizó en la Primera Plaza de la Revolución de Cuba, bautizada así por Carlos Manuel de Céspedes, la ceremonia para dejar izadas las banderas Cubana y de Carlos Manuel, y ofrendas florales del pueblo, quedaron colocadas ante la estatua de Céspedes y el Busto de Perucho Figueredo en cuyo pedestal de mármol negro, están inscriptas en la piedra las estrofas de la canción patria.

No quedó cubano sin pensar en Cuba, no quedó granmense ni bayamés, sin sentir ese enervar que generan la melodía guerrera, no quedó labio sin entonar y comprometerse con nuestro heroico pasado y nuestro presente de victoria, porque cubanos, Morir por la Patria, es vivir.

*Corresponsal de Radio Habana Cuba en Granma

Editado por Maite González Martínez



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