El médico hondureño Emin Bajurto, nacido en el municipio La Lima, Departamento de Cortes y graduado en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) en el 2014, en su aprendizaje recuerda las prácticas en los policlínicos y en los consultorios médicos de familia.
«Allí aprendí que no todo es medicamento, a veces escuchar a un paciente, darle atención, ya es parte importante del tratamiento», asegura el joven que realizó sus estudios de pregrado en la Facultad General Calixto García, de La Habana y hoy cursa la especialidad de Coloproctología en el capitalino hospital Docente Clínico Quirúrgico Dr.Salvador Allende.
Reconoce que su motivación para estudiar medicina nace del deseo de ayudar a las personas, sobre todo a las más necesitadas en su país, pero para matricular en la ELAM debió pasar un proceso de selección riguroso, donde se inscriben muchos jóvenes y deben demostrar buenos resultados académicos y el compromiso social al concluir sus estudios.

Esa universidad ubicada en La Habana y creada el 15 de noviembre de 1998 por el líder de la Revolución Fidel Castro, goza de un gran prestigio en la región por la calidad de la preparación en sus estudiantes, por formar jóvenes sin recursos económicos para cursar una enseñanza superior, y por ofrecer su acceso de forma gratuita para los educandos.
De sus años de estudios resultaron un reto fuerte para Emin Bajurto, las asignaturas como Anatomía, Fisiología, Medicina Interna, Cirugía, y para aprobarlas requirió de él mucha disciplina.
«Lo que más disfruté fueron las clases de las rotaciones quirúrgicas. Cuando ya empiezas a ver pacientes, a interactuar, ahí es donde uno realmente siente lo que significa ser médico», precisó el doctor y calificó el trato de sus profesores de excelente, «siempre muy humano y cercano».
«Los profesores cubanos no solo enseñan medicina, enseñan valores. A pesar de las dificultades que puedan existir, nunca faltó el acompañamiento y ese interés y preocupación por enseñarnos y que aprendiéramos. Siempre hubo disposición para ayudar, para explicar, para formar. Y sí, hay muchos profesores y demás personal que uno recuerda con cariño, porque más allá de lo académico, te marcan como persona. Yo quisiera mencionar al Profesor Eladio Valcarcel García (ya fallecido), quien era el encargado y jefe de la residencia estudiantil en la Elam. Tengo el orgullo y honor de decir que fue como un padre y fui un hijo», relata.

De esa etapa recurda la convivencia con estudiantes, compañeros de muchos países, ya que la ELAM ha formado a más de 31 000 jóvenes de 120 países en los casi 26 años de creado el centro. «La ELAM me abrió la mente y me formó no solo como médico, sino como ser humano», aseguró.
Actualmente cursa el 2do año de la especialidad de Coloproctología, que es la rama que atiende desde el el enfoque clínico quirúrgico enfermedades del colon, recto y ano. Envió un eterno agradecimiento a su profesor principal y tutor Dr. Joselin Rabeiro jefe del servicio, más otros médicos con los que convive por estos días.
«He tenido la oportunidad en mis años de pregrado y lo que llevo de posgrado de recorrer casi todo Cuba, aún me falta por conocer la Isla de la Juventud. Cuba ha sido una parte muy importante de mi vida, prácticamente mi segunda casa. Y me considero un cubano nacido en el extranjero. Es evidente que el bloqueo económico impuesto por los Estados Unidos tiene un impacto fuerte en la vida diaria del pueblo cubano, especialmente en el sistema de salud, pero también es admirable cómo, a pesar de esas dificultades, el país sigue apostando por la salud, la formación de médicos y la solidaridad internacional», explicó Emin Bajurto.
Y terminó sus palabras: «Solo puedo decir gracias. Gracias a Cuba por formarme como médico, por darme una profesión y un propósito. Y un agradecimiento profundo al legado del Comandante Fidel Castro, que hizo posible que miles de jóvenes como yo, de países humildes, de familias pobres pudiéramos convertirnos en médicos al servicio de nuestros pueblos. Soy fruto de la solidaridad de Cuba, y siempre llevaré conmigo gratitud y respeto».
