En Cuba se forman jóvenes africanos como parte del programa de la Escuela Latinoamericana de Medicina, que hasta el momento ha graduado a más de 36 000 estudiantes de 141 países.
Ese dato se basa en una experiencia anterior porque unos 52 000 jóvenes de África y de América Latina llegaron a partir de octubre de 1977 para formarse en las escuelas en el campo de la Isla de la Juventud para concluir la primaria, cursar la secundaria, estudiar algún técnico medio o una carrera universitaria.
De ahí que el joven guineano Pokpa Blaise Kolie, eligiera a la Mayor de las Antillas para cursar sus estudios universitarios porque en territorio africano se conoce del prestigio alcanzado por las facultades de medicina y de los médicos cubanos que curan con humanismo y sensibilidad, en aquellos países con presencia de una brigada de sanitarios cubanos.
«Admito que, la vida en Cuba no resulta fácil, al principio pensé que no me adaptaría porque se trató de algo nuevo para mí. No conocía a nadie y también estaba lejos de mi familia, cultura, ambiente y de lo que ya me había acostumbrado. Pero compartir con compañeros de muchos países y convivir con ellos me hizo entender que, si, otros lo lograron, yo también podría hacerlo. Entablé conversaciones con estudiantes de todos los continentes, me resultó grato entenderles e interesarme por problemas comunes del mundo de hoy», relató el joven de la República de Guinea, también conocida como Guinea Conakry.
¿Cuál ha sido el momento más feliz y el más triste?
«Momentos felices he tenido muchos y tristes, pues, bueno el simplemente pensar que estoy lejos de mi gente, mi familia, amigos, primos, eso me pone triste».
¿Qué asignatura te ha gustado más y cuál te ha disgustado?
«Bueno a decir verdad cuando estuve cursando el primer año me gustó mucho SNER (Sistema Nervioso Endocrino y Reproductor). Y la que más me disgusta es Bioestadística, no es que no la entienda, sino que no me agrada».
¿Cuáles son los planes futuros?
«Bueno mi plan es acabar la carrera, (cursa 2do año) especializarme, graduarme y poner en práctica mi profesión. Me quiero especializar en neurocirugía o cardiología y quiero dedicarme a curar y ayudar a los que carecen de recursos y que no pueden costearse ni una consulta médica».
¿Qué enseñanza te ha brindado tu estancia en Cuba?
«Aprendí de Cuba, que se vive con poco, pero se comparte todo, y que ser médico no es tener mucho, sino dar mucho con lo poco que hay. También me enseñó el valor de la humildad, la resistencia y la solidaridad».
