Si bien el bloqueo estadounidense ha provocado notables carencias en Cuba, su recrudecimiento durante la administración de Donald Trump y el cerco energético, agravaron las dificultades.
A las normas prohibitivas se añadieron en los últimos meses los impedimentos para que tanqueros con combustibles arribaran a puertos cubanos, incluyendo los procedentes de Venezuela.
Estados Unidos dictó además un cerco energético que intimida a potenciales proveedores, de ahí que la economía y los servicios en la mayor de las Antillas operan con mínimos de combustible.
En consecuencia, los servicios de salud se han resentido por la escasez de recursos materiales, insumos, tecnologías y las restricciones financieras que impiden el acceso a materias primas para la producción de medicamentos.
Más de 32 mil embarazadas enfrentan mayores riesgos, 96 mil intervenciones quirúrgicas no vitales debieron aplazarse y cinco millones de personas con padecimientos crónicos ven mermadas las entregas de medicamentos.
Médicos, enfermeros y técnicos que residen lejos de hospitales debieron ser reasignados ante la imposibilidad de trasladarlos hacia sus puestos de labor.
El Ministerio de Salud Pública reajustó prestaciones para preservar las vitales, a partir de la concentración de capacidades, en busca de más eficiencia.
Se han priorizado urgencias médicas, los programas materno-infantil y del cáncer y los consultorios en barrios, en medio de más control de gastos y bajo la presión de los combustibles y los cortes de electricidad, aunque en este caso la Empresa prioriza hospitales.
Ocurre que el Sistema Nacional de Salud depende del suministro continuo de energía eléctrica y de apoyos materiales hoy obstaculizados.
A causa de la falta de combustible, en Cuba aumentaron los cortes de electricidad mientras el turismo reacomoda personal y hoteles.
Los servicios de transporte urbano e interprovincial reflejaron disminuciones y los privados debieron contraerse, pues la venta de combustible se redujo.
Hoy los cubanos tratan de aprovechar los triciclos eléctricos como una alternativa, pero no pocos acuden a sus empleos mediante largas caminatas.
Todos los ciudadanos resisten más penurias y aunque desde Washington tratan de hacer creer que su origen son los errores internos, el propio Donald Trump admitió su responsabilidad.
En declaraciones a la prensa, el republicano dijo que las vicisitudes de los cubanos eran motivadas por su intervención, o sea, la intervención que se lleva a cabo.
