El esfuerzo por entender la realidad cubana inevitablemente debe llevar a cualquier observador, cualquier analista, a tomar en cuenta el impacto significativo que tiene la agresividad de Estados Unidos contra Cuba.
En primer lugar, por la gran potencia que tiene ese país, vecino de Cuba, y porque además es un impacto acumulado de casi 70 años de agresividad contra nuestro país. Que afecta la vida de los cubanos, con sentido destructivo en muchos sectores y en muchas áreas de lo que es la vida cotidiana de cada cubano.
Los periodistas que están acreditados aquí en el país pueden entenderlo, lo experimentan directamente.
La agresividad parte de la incapacidad que existe en un sector poderoso e influyente de la élite política de Estados Unidos de reconocer el derecho que tiene Cuba a la plena independencia y a la libre determinación. La historia ha demostrado que ese reconocimiento o la aceptación de esa noción le ha resultado difícil o inalcanzable para un sector influyente de la élite política de Estados Unidos.
Eso explica en buena medida la política tan despiadadamente agresiva que existe hoy contra el pueblo cubano.
Uso la palabra despiadada porque normalmente en una guerra, en un conflicto militar, se mide la característica del conflicto por la cantidad de bajas que se provocan en la población, en seres humanos, por vía de la acción militar, de las armas. Pero cuando una política de un país, una agresión de un país que no sea de carácter militar, provoca daños físicos, provoca daños en la vida cotidiana de la persona para alimentarse, para educarse, para entretenerse, para atender a un familiar, para recibir tratamiento médico; las bajas se pueden medir también y el daño se puede medir también, con calificativos como despiadado.
El gobierno de Estados Unidos ha aplicado durante décadas un bloqueo económico de esas características. Pero desde fines del mes de enero, el 29 de enero específicamente, ha declarado un boicot energético efectivo. No es virtual, es efectivo. Implica que Cuba, como dijo el Presidente, no recibe desde hace meses ninguna embarcación, ningún suministro de combustible del exterior. Un país que se conoce que requiere recibir combustible.
En términos prácticos y términos políticos no implica que ningún país tenga prohibido exportar a Cuba. Es legal y es legítimo exportar combustible a Cuba. Cuba tiene derecho a importar combustible y todos los países del mundo, excepto uno, tienen derecho a exportarlo a Cuba.
El único que no tiene ese derecho es Estados Unidos porque su propio gobierno se lo prohíbe.
El resto de los países lo que sufren son amenazas ilegales, amenazas ilegítimas del gobierno de los Estados Unidos para exportar combustible a Cuba. Pero no es un derecho, es una amenaza. Es el uso de la fuerza o la amenaza del uso de la fuerza, para privar a los cubanos del derecho a importar combustible. En términos comerciales, no estamos hablando de ayuda humanitaria, en términos comerciales, como tiene derecho Cuba igual que tiene derecho otro país.
Cuba no sufre ni es objeto de ninguna sanción internacional. Cuba no es objeto de ningún procedimiento especial del sistema de Naciones Unidas que sea acusatorio o que sea inquisitorio.
Cuba es un país de amplias relaciones a nivel global. En realidad, en términos políticos, quien sufre aislamiento es la política de Estados Unidos y se refleja todos los años. Basta con mirar la pantalla de la sala de la Asamblea General de Naciones Unidas sobre cómo se expresa el voto de la comunidad internacional en contra del bloqueo.
Cuba está convencida, lo hemos dicho reiteradamente durante años, de que a pesar de las diferencias que existen y que podrán continuar existiendo, es posible tener una relación respetuosa con Estados Unidos; es lo que Cuba desea.
Cuba no es enemigo de Estados Unidos. Cuba no plantea una amenaza para Estados Unidos. Y quien diga eso o está mintiendo de manera muy deshonesta o está manifestando ignorancia o no ha visto un mapa para comprender que Cuba no es, ni puede plantear una amenaza para los Estados Unidos.
Nuestro deseo es tener una relación respetuosa con Estados Unidos y no por gusto, existen vínculos amplios y fluidos entre diversos sectores de la sociedad estadounidense con la sociedad cubana, que el gobierno cubano favorece y estimula. No lo prohíbe, no le pone obstáculos.
Los obstáculos están del lado de Estados Unidos, cuyos ciudadanos tienen prohibido vender a Cuba, prohibido comprar de Cuba, prohibido visitar Cuba, prohibido educarse en Cuba, a no ser que tengan un permiso de su gobierno, prohibido casarse en Cuba, prohibido practicar deportes en Cuba, prohibido hacer arte y cultura o disfrutar del arte y la cultura en Cuba, a no ser que cuenten con un permiso de su gobierno.
Ninguna de esas prohibiciones existe de parte de Cuba. Esa es la realidad que estamos viviendo hoy con el gobierno de Estados Unidos con una agresión manifiesta y declaraciones públicas de la intención de restablecer en Cuba una relación de dependencia de Estados Unidos, o sea, borrar la independencia de Cuba. Asumir que van a tener un día la capacidad y la prerrogativa de determinar qué sucede en Cuba, cómo se actúa en Cuba, cómo se gestiona este país, cómo se maneja la economía, es una aspiración declarada por el gobierno de Estados Unidos y que naturalmente resulta totalmente inaceptable para Cuba.
Moderadora: Vamos a pasar a preguntas.
Agencia de prensa AP: Hemos tenido la noticia de que finalmente hubo un acertamiento, una negociación, una charla, una conversación, como usted quiera mencionarlo, con el gobierno de Estados Unidos. ¿En qué punto están estas conversaciones? Realmente tenemos muy pocos detalles y mucha ansiedad de saber al menos algunos detalles, las líneas. El gobierno de Estados Unidos ha sido muy amplio en decir que esto implica la salida del presidente Díaz-Canel o no. Todos los detalles que usted nos pueda dar sobre esa conversación creo que van a ilustrar a dónde estamos parados.
Vicecanciller: En nuestro enfoque, y lo dijo el Presidente el viernes pasado, es que son temas muy sensibles y los manejamos con discreción, de modo que no tengo muchos más detalles que lo que dio el Presidente.
Sí puedo confirmar categóricamente, y está entre las líneas de lo que dijo el Presidente, que el sistema político cubano no es objeto de negociación, y por supuesto ni el Presidente, ni el cargo de ningún directivo en Cuba, es objeto de negociación con Estados Unidos ni con el gobierno de ningún país.
Periódico Granma: A partir de lo que usted acaba de declarar, mi pregunta es concreta: ¿A partir de estas conversaciones, confían ustedes en el gobierno de los Estados Unidos?
Vicecanciller: Como dijo el Presidente el viernes, Cuba ha tenido una posición sostenida en el tiempo, de disposición a dialogar con Estados Unidos de manera respetuosa, de manera responsable y por supuesto son la base del Derecho Internacional y del respecto a la soberanía de cada país.
Ha sido una posición sostenida por nosotros que no vamos a cambiar en estos momentos, a pesar del incremento de la hostilidad de Estados Unidos.
Pero además, esa posición no existe en el vacío y no se sostiene por el hecho de que se haya dicho en el pasado y la estamos repitiendo hoy. Se sostiene porque realmente no vemos otra vía para resolver los problemas entre los dos países, como no considero que existe otra vía entre otros países
La alternativa es el diálogo y por eso es que nosotros siempre estamos dispuestos a dialogar con Estados Unidos sobre esta base.
Nosotros tenemos experiencias previas de diálogos con Estados Unidos. En buena parte de ellas Cuba termina cumpliendo con todos los compromisos que asume y Estados Unidos incumple, al menos una parte de los compromisos que asume.
En el caso de los diálogos en que más se avanzó que tuvieron lugar en 2014, 2015, 2016 y 2017, yo puedo asegurar categóricamente que el gobierno cubano cumplió con todos los compromisos que asumió, con todos.
Puedo afirmar también y además es notorio y público porque se declaró de esa manera por el gobierno de Estados Unidos, que Estados Unidos incumplió prácticamente todos los acuerdos que se asumieron con raras excepciones. Esto no solo lo dice Cuba.
En primer lugar lo dijo el gobierno de Estados Unidos cuando decidió incumplirlos, diciendo que no se sentía comprometido con lo acordado en esos años, pero además funcionarios que eran del gobierno anterior en Estados Unidos han declarado públicamente que mientras Cuba cumplió, fue el gobierno de Estados Unidos el que, con el fin de descarrilar aquel avance, incumplió los acuerdos. Apunto esto para decir que, sobre la base de esa experiencia, nosotros enfrentamos estas conversaciones y cualquier conversación futura con el gobierno de Estados Unidos.
CBC News: ¿Qué piensa de Canadá y los 8 millones de dólares que les dieron a Cuba a través de las Naciones Unidas? ¿Quiere que Canadá haga más?
Vicecanciller: Canadá es un país con el que Cuba tiene una relación ininterrumpida durante muchos años y es una relación positiva. Posiblemente los ciudadanos de ningún país del mundo conozcan Cuba más que los canadienses, puesto que desde el año 72 ha mantenido el mayor flujo de visitantes a Cuba. Es una relación importante.
Hay relaciones de comercio importantes, hay inversión extranjera de Canadá en Cuba. Y a pesar de que no tenemos coincidencia en todas las posiciones políticas internacionales, siempre hemos sabido resolver nuestros problemas, las diferencias, y trabajar con ellas sobre la base del diálogo y sobre la base del respeto. Por lo tanto, es una relación que se aprecia en Cuba a la que le damos valor y que aspiramos a que continúe siendo una relación importante entre los dos países.
El ofrecimiento de ayuda de Canadá es importante para Cuba, como el ofrecimiento de ayuda de todos aquellos países y todas aquellas organizaciones que en el mundo expresan su solidaridad. Pero lo más importante para Cuba, más que la ayuda, es la disposición de cada gobierno a hacer uso de sus propias prerrogativas soberanas y defender su propio derecho a comerciar libremente con Cuba, sin la interferencia de Estados Unidos.
Cuba, como todo país para desarrollarse, para funcionar, no puede depender de la asistencia, de la ayuda solidaria, tiene que depender del comercio, de su propia economía, y esa es la relación que buscamos con el resto del mundo.
La comunidad internacional no debería permitir que el gobierno de Estados Unidos tuviera la facultad de interferir.
Los Ángeles Times: Pues acaba de decir que el sistema político cubano no es objeto de negociación, entonces ¿qué busca los Estados Unidos? ¿Qué quieren, que están buscando?
Vicecanciller: Debo aclarar por si acaso hay duda, que el sistema político de Estados Unidos tampoco forma parte de la negociación. Nosotros no hemos exigido ningún cambio constitucional en Estados Unidos ni hemos pedido que despidan o que excluyan del gobierno a ningún funcionario.
Las diferencias políticas que tenemos con Estados Unidos se manejan de otra manera y en la negociación no están exigencias de Cuba al sistema político de Estados Unidos.
En una negociación con Estados Unidos hay una gran cantidad de temas que son de interés mutuo. Entre ellos están la aplicación y cumplimiento de la ley, puesto que compartimos una subregión donde existen narcotráficos, donde existen crímenes organizados, donde ha habido intentos de terrorismo. Hay experiencias aún hoy de cooperación de Cuba con Estados Unidos en cualquiera de esos frentes, pero la solidez y la efectividad de cualquier acción contra esos fenómenos sería mucho más efectiva para Estados Unidos y para Cuba si hubiera cooperación bilateral.
Hay comercio que pudiera existir entre los dos países. El mercado de Estados Unidos podría ser un mercado natural para Cuba. No lo es por las prohibiciones de Estados Unidos. Nos consta que hay empresas en Estados Unidos, algunas de ellas cuyos dueños son personas de origen cubano, que tienen interés en hacer negocios con Cuba y eso requiere ajustarse, puesto que las normas que tiene hoy Estados Unidos lo impiden.
Pero, además, hay asuntos antiguos, asuntos pendientes, como por ejemplo el tema de las compensaciones. Estados Unidos tiene reclamaciones contra Cuba; como Cuba tiene reclamaciones contra Estados Unidos, por el daño causado por el bloqueo, por el daño físico causado a nuestra población.
Nosotros pensamos que tenemos derecho a compensación, como en Estados Unidos hay personas que naturalmente consideran que tienen derecho a compensación. Son temas que se pueden conversar, muy complejos, pero que requieren un diálogo y que son temas legítimos.
Reitero, el sistema político cubano no se negocia con el gobierno de Estados Unidos ni con ningún gobierno.
(Cubaminrex)
