Jordania decretó tres días de luto nacional por las siete personas fallecidas en el ataque armado contra una iglesia ortodoxa griega en la aldea de Hammoud, en la gobernación de Karak, informó hoy el Gobierno.
El primer ministro Jaafar Hassan ordenó izar las banderas a media asta en ministerios, departamentos gubernamentales e instituciones públicas, en homenaje a las víctimas.
El Ejecutivo expresó sus condolencias a los familiares de los fallecidos y deseó una pronta recuperación a los heridos, al tiempo que manifestó la solidaridad de la sociedad jordana ante lo ocurrido.
El ministro de Comunicación y portavoz gubernamental, Mohammad Momani, atribuyó el ataque a una ideología extremista y takfirí, mientras señaló que las autoridades investigan posibles vínculos organizativos de los autores.
También aseguró que se informará sobre los resultados, cuando concluya la investigación.
Momani subrayó que los cristianos forman parte integral de la sociedad jordana y afirmó que cualquier agresión contra un ciudadano, independientemente de su religión o creencias, constituye un ataque contra el conjunto del país. Añadió que las autoridades mantienen la búsqueda de los responsables y de todas las personas implicadas.
Por su parte, el ministro de Salud, Ibrahim Al-Badour, confirmó que el balance ascendía a siete muertos y detalló que 40 pacientes fueron ingresados en hospitales públicos y militares, mientras tres de ellos fueron trasladados al Hospital Italiano para continuar su tratamiento.
El funcionario indicó que dos heridos permanecían en estado crítico en el Hospital Militar Príncipe Ali, mientras que el resto se encontraba estable. Equipos quirúrgicos y personal del Ministerio de Salud y del Servicio Médico Real fueron movilizados para atender a las víctimas.
El rey Abdalá II visitó a los heridos en el Hospital Gubernamental de Karak y prometió que los responsables afrontarían el castigo más severo.
En un mensaje publicado en la plataforma X, el monarca afirmó que quienes pretendan dividir a los jordanos no conseguirán quebrantar la unidad nacional.
