Una movilización a un acto político en la ciudad de Gijón, (Asturias, España) circula en las redes sociales y medios alternativos en rechazo al imperialismo y en defensa de la paz, por los hechos ocurridos en Venezuela el 3 de enero último.
La convocatoria cita para el domingo 18 de enero, a las 12:30 horas, en la Plaza del Humedal de Gijón con la demanda de denunciar las agresiones e injerencias de Estados Unidos contra el país suramericano y exigir respeto a su soberanía, bajo el lema: “Manos fuera de Venezuela.
El activista Carlos González Penalva, miembro de la“Asociación Lázaro Cárdenas” en Asturias, exhorta a participar en la manifestación con la intención de frenar la escalada imperial, defender la zona de paz latinoamericana y caribeña, y exigir el fin del chantaje, el saqueo y la injerencia.
Esta acción se suma a un conjunto de movilizaciones y actos que se están desarrollando en Asturias, en el resto de España y en diferentes lugares del mundo, porque los acontecimientos de la geopolítica mundial responden a una arquitectura imperial que se prepara con planes genocidas y macabros por parte del imperialismo, principalmente de Estados Unidos.
«Hay un truco viejo, y extremadamente eficaz, en la guerra informativa: convertir al agresor en notario de su propia agresión. Que el hecho violento se explique con el vocabulario del poder que lo comete; que el parte de guerra se presente como acta judicial; que la “prueba” sea la proclama. Cuando el estándar pasa a ser “lo dijo Washington”, la verdad pública deja de ser verificable y se convierte en un producto de autoridad. Por eso es tan importante nombrar bien lo que ocurre. Estados Unidos intenta imponer que a un secuestro se le llame “captura”, y que la abducción de un presidente constitucional se trate como si fuera un trámite policial», explica el analista político, miembro del Comité Internacional del Coloquio Patria.
Añade que la estrategia de seguridad de Estados Unidos vuelve a invocar la Doctrina Monroe y su corolario trumpista para afirmar que América Latina y el Caribe son su retaguardia estratégica. «Es decir: un espacio donde se decide quién puede relacionarse con quién, qué recursos se pueden explotar, y qué proyecto político se tolera. Eso no es seguridad. Eso es dominación», sentencia.
Reconoce que Venezuela no es un caso aislado; es un laboratorio y de normalizarse que una potencia pueda secuestrar autoridades, dictar la legalidad desde fuera y anunciar tutela política hasta nueva orden, el derecho internacional se convierte en decoración y la soberanía en un permiso revocable.
De ahí la necesidad de denunciar esta estrategia imperial con claridad porque no hay dos relatos equivalentes: «hay un agresor con poder militar, financiero y mediático, y hay un país atacado. La neutralidad, cuando el poderoso aprieta el cuello, no es prudencia: es complicidad», puntualiza.
Por eso pide participar este domingo 18 de enero en Gijón, Asturias contra el imperialismo y por la paz, salir a la calle para decir alto y claro: «Nuestra América no se administra; se respeta».
