La ciudad española de Barcelona reunió a estadistas, personalidades y representantes de agrupaciones sociales y políticas, con el objetivo de encontrar respuestas ante el avance de la derecha en el mundo, y la imposición de la fuerza en las relaciones internacionales.
La cumbre en defensa de la democracia en la capital catalana, a la que concurrieron líderes de España, Colombia, Brasil, México y Uruguay, buscó un lenguaje común frente a las guerras y el unilateralismo.
Los asistentes abogaron por la estabilidad democrática, defender el multilateralismo, renovar la ONU, luchar por una Internet más útil y reducir las desigualdades.
A su llegada a la sede de la cita, la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, manifestó una inquietud llamativa.
La Jefa de Estado afirmó que la libertad es palabra vacía si no la acompaña la justicia social, un principio ignorado por el ultraconservadurismo, convertido en tendencia en América Latina y Europa, sin olvidar a la potencia del Norte.
Otra frase resonante fue la expresada por el primer mandatario de Brasil, Luiz Inacio Lula Da Silva: “Me molesta el regreso de los emperadores que se creen los amos del mundo”.
“El mundo no necesita guerras, tenemos millones pasando hambre”, acotó Lula.
Si bien el encuentro rehuyó mencionar por su nombre al presidente estadounidense, Donald Trump, sus políticas apoyadas en la arrogancia y en la imposición del más fuerte militarmente hablando, sirvieron de referente a discursos oficiales y declaraciones a la prensa.
No parece casual la convocatoria a la conferencia en Barcelona de líderes considerados progresistas, luego de un año de mandato de Trump en el que el republicano ejerció la violencia en Venezuela, en Irán, junto a Israel, amenaza a Cuba, y apoyó el genocidio de Tel Aviv en Gaza.
Igualmente, los congregados en Barcelona lo hicieron seis semanas después de que el inquilino de la Casa Blanca encabezara la formalización del denominado Escudo de las Américas, para articular a gobiernos conservadores en el Hemisferio Occidental.
Debe resaltarse además la relevancia de la Cumbre Global Progresista, un foro en Barcelona en el que participaron más de un centenar de partidos y cerca de tres mil personas.
Todos ellos empeñados en aunar el progresismo mundial y al Sur global.
Alienta saber que muchas personas defiendan la paz, el orden internacional y el diálogo en un escenario dominado por las agresiones a Venezuela, Irán y Gaza.
