Como parte de las actividades por el aniversario 66 de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) en la Habana, se realizó la cancelación Postal Conmemorativa en la sede nacional de la organización.
Asistieron a la cancelación del sello Teresa Amarell Boue, integrante del Buro Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y secretaria general de la FMC; Maridé Fernández López, Jefa de la Oficina de Atención a la Unión de Jóvenes Comunistas y a las Organizaciones de Masas del Comité Central del Partido Comunista de Cuba; Mayra Arevich Marín, Ministra de Comunicaciones; ambas integrantes del Comite Central y Mirna Lucía Chamizo Carmona, Directora de Seguridad Postal y Control del Grupo Empresarial Correos de Cuba.

La cancelación de un sello postal alegórico a esta efeméride constituye un reconocimiento al legado de la organización y a su impacto en la historia social y política de Cuba.
Esta estampilla, que ya forma parte del patrimonio filatélico de la nación, permite perpetuar para la historia y la filatelia del país el significado de la fecha, al tiempo que realza el protagonismo de la mujer cubana en todas las tareas y visibiliza las transformaciones alcanzadas por las féminas cubanas en la construcción de la sociedad socialista.

La emisión postal, además de rendir tributo a quienes han dedicado su vida a esta causa, constituye un llamado a continuar fortaleciendo la presencia y el empoderamiento de las mujeres en todos los ámbitos, así como a la unidad y la lucha que caracterizan a la organización en su propósito de seguir avanzando en la construcción de una sociedad más justa y equitativa.
Constituida el 23 de agosto de 1960, la FMC fue creada por iniciativa del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, quien encomendó a Vilma Espín Guillois la misión de organizar y liderar esta organización, cuyo objetivo sería agrupar y movilizar a las mujeres cubanas en la construcción de la nueva sociedad. Vilma, con su entrega, inteligencia y visión revolucionaria, supo tejer una red de solidaridad y empoderamiento femenino que hoy perdura en cada integrante de la organización.

Desde su fundación, la organización ha sido fuerza transformadora de la igualdad y faro de lucha para generaciones de cubanas, contribuyendo incansablemente a convertir los sueños de igualdad y justicia en realidades palpables. Su creación respondió a la necesidad de incorporar plenamente a la mujer al proceso revolucionario y garantizar su protagonismo en la edificación del socialismo, principios que Fidel y Raúl defendieron desde los primeros años de la Revolución.
