Con la determinación intacta, Cuba enfrentará hoy a los Rojos de Cincinnati en el Goodyear Ballpark, último examen de fuego antes de partir a Puerto Rico para su debut en el Clásico Mundial de Béisbol. La escuadra de la mayor de las Antillas llega a este desafío con la memoria fresca de la derrota 4-0 sufrida la víspera ante los Reales de Kansas City en el Surprise Stadium, un revés que dejó más lecciones que lamentos y obligó a mirar hacia dentro con la crudeza de los grandes retos.
Sobre la grama de Arizona, la ofensiva cubana fue contenida por un pitcheo rival preciso, con apenas seis sencillos —dos de Roel Santos— rompiendo el silencio. El diestro Ryan Bergert marcó el pulso con tres entradas inmaculadas, mientras que por Cuba el joven Denny Larrondo soportó el vendaval inicial: en dos episodios encajó tres anotaciones y cinco imparables. Sin embargo, el béisbol no se escribe en una sola página, y hoy el desafío ante Cincinnati adquiere dimensiones simbólicas como ensayo general de cara al torneo.
Julio Robaina, zurdo de 24 años, tendrá la responsabilidad de abrir por Cuba. Firmado a los 17 por los Astros de Houston, escaló el sistema de Ligas Menores hasta Triple-A, y su paso por la Liga Mexicana con Tigres de Quintana Roo, así como sus experiencias en República Dominicana y Venezuela, han templado su carácter. Frente a los Rojos, franquicia histórica, Cuba buscará reencontrar la contundencia ofensiva y demostrar que la derrota de ayer fue apenas un tropiezo en la travesía hacia el Clásico.
Fuente: Agencia Cubana de Noticias
