Martín Dihigo y la inmortalidad del béisbol cubano (+Fotos)

Editado por Lorena Viñas Rodríguez
2020-05-20 08:41:29

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Foto: PL.

Por: Yodeni Masó Aguila

La Habana, 20 may (RHC) Maestría y caballerosidad distinguieron siempre a la personalidad de Martín Dihigo Llano, inmortalizado hoy en la historia del béisbol de Cuba como una de las grandes estrellas de todos los tiempos.

Oriundo del poblado matancero Jesús María, Cidra, hoy Limonar, el mulato de sangre mambisa trascendió más allá del diamante beisbolero y a 49 años de su muerte sus hazañas iluminan el Salón de la Fama de Cooperstown, las Ligas Negras, México, Venezuela, el Mundial Amateur de Canadá y el Palmar de Junco en Cuba.

La época que le tocó vivir le dio la posibilidad de desempeñarse en todos los roles del juego, como bateador, lanzador y director, capaz de disfrutar del éxito en terrenos cubanos, mexicanos, venezolanos, dominicanos, puertorriqueños y estadounidenses, en este último la discriminación racial le impidió actuar en las Grandes Ligas.

El Inmortal, como lo apodaron defendió en la mayor de las Antillas las franelas de los Leones del Habana, los Alacranes del Almendares, los Leopardos de Santa Clara, los Tigres del Marianao y los Elefantes de Cienfuegos.

Dihigo protagonizó en la liga cubana 107 victorias y completó 121 juegos; mientras, a la ofensiva promedió 300 en nueve torneos y conectó en tres ocasiones por encima de los 400 average.

Foto: Prensa Latina.

Fue quizás la temporada 1935-36 una de las mejores en su brillante carrera deportiva, pues como manager guío a los Leopardos al título del certamen e individualmente encabezó a los bateadores y lanzadores.

Calificativos como "El Don" y "El Maestro" ejemplifican su calidad en suelo mexicano y entre sus proezas destacan el primer juego de cero hits cero carreras de aquellas contiendas, además de comandar nuevamente la ofensiva y el picheo en 1938.

En el certamen de 1942, Dihigo festejó la corona con el elenco del Unión Laguna como director, desde el montículo y el cajón de bateo.

A pesar de solo intervenir en las Ligas Independientes de Estados Unidos, El Inmortal demostró que también existían estrellas negras y a los portentosos blancos del manager Connie Mack derrotó una carrera por cero, ponchando en tres ocasiones al gran slugger Jimmy Foxx.
Dihigo puso fin a su trayectoria en 1947, pero el golpe de estado de Fulgencio Batista en 1952 lo hace regresar a México, donde se mantiene hasta el triunfo revolucionario muy ligado a la pelota de esa nación.

Vale resaltar la actitud del destacado pelotero que no soportó el peso de la dictadura y decidió marcharse de Cuba, y allá en el exilio brindó su ayuda a algunos de los futuros expedicionarios del yate Granma, como revelara años más tarde el combatiente Arsenio García Dávila.

Con el triunfo del primero de enero de 1959, Dihigo regresa a Cuba y participa de los nuevos proyectos del país, como miliciano, entrenador y escribe para el periódico Hoy, en una sección titulada Desde el Pan de Matanzas.

A la edad de 65 años, el 20 de mayo de 1971, Don Martín Dihigo dejó de existir víctima de una trombosis cerebral, para entonces ya su nombre figura en el Templo de los Inmortales del béisbol de Cuba y Latinoamérica.  (Fuente: Prensa Latina)

Foto: Prensa Latina.

 



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