Una reunión del Consejo de Defensa Nacional cerró una fase de los preparativos de los cubanos para estar dispuestos ante cualquier contingencia, en tiempos de renovada agresividad de la administración de Donald Trump.
En una semana en la que decenas de miles de personas rindieron tributo póstumo a 32 cubanos que cayeron en Venezuela en el cumplimiento de misiones de protección y seguridad, no se descuidó en este archipiélago caribeño el alistamiento para responder a la beligerancia del adversario.
Como parte de los aprestos del país bajo la concepción estratégica de la Guerra de todo el pueblo, en la mayor de las Antillas transcurrieron ejercicios territoriales de zonas de defensa.
Se trata de preparar a los ciudadanos en tiempos de paz para su protección y atender los planes de defensa y de seguridad de la nación, en los que se concibe un escudo popular que complementa el papel esencial de las fuerzas armadas.
Fue así que se vio a hombres y mujeres participando en simulaciones de ataques contra infraestructuras estratégicas y de resguardo de territorios y entidades económicas y sociales.
O sea, con carácter preventivo las fuerzas populares se entrenan ante posibles acometidas, en lo que se interpreta como un operativo imprescindible, siempre útil, pero insoslayable en tiempos de tensión global.
Los cubanos reafirmaron su capacidad de movilización en días de conmoción mundial, ante el ataque alevoso de Estados Unidos a Venezuela y el secuestro de su presidente y esposa, en violación de la soberanía de aquel país y demostración brutal de fuerza de una potencia nuclear.
En actos de solidaridad con Venezuela y posteriormente durante el homenaje póstumo a los militares fallecidos en aquella nación luego de valerosa resistencia, los pobladores de la patria de José Martí expresaron que jamás desearían que las bombas cayeran aquí, aunque si agreden, encontrarán una respuesta viril.
Así se manifestaron en circunstancias materiales adversas, cuando se reclama la movilización colectiva para enfrentar penurias materiales, derivadas esencialmente del bloqueo estadounidense, agravadas por insuficiencias internas.
Los cubanos reafirman que no abandonarán su consagración al mejoramiento de la coyuntura económica, al reunir el trabajo colectivo, la fuerza intelectual y las iniciativas renovadoras, aunque alertas ante la agresividad de una potencia que pisotea el Derecho Internacional.
