Varias son las generaciones de cubanos que han vivido bajo el criminal bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos, que busca un cambio del sistema político en la nación caribeña, a partir de provocar hambre, enfermedades y descontento en la población.
La unilateral medida, que se ha mantenido durante más de seis décadas, viola las más elementales prerrogativas de los cubanos, contraviniendo el espíritu de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que en 2026 cumple 78 años de su proclamación.
Una hostil política, agravada por el cerco energético impuesto desde finales de enero pasado por Washington, y que golpea con fuerza el día a día de los ciudadanos e impide el avance de la Mayor de las Antillas.
El bloqueo es ampliamente rechazado en el mundo. Así lo confirman las 33 resoluciones de condena de la Asamblea General de la ONU, y las constantes acciones en numerosos países a favor de su levantamiento.
En el propio territorio estadounidense se han alzado numerosas voces en repudio al bloqueo, el más prolongado y abarcador sistema de medidas coercitivas unilaterales jamás aplicado contra nación alguna.
Múltiples son las muestras de solidaridad que a lo largo de los años nos han llegado desde el norteño país. Consejos municipales, legisladores, juntas de çondados, sindicatos, líderes religiosos y ciudadanos en general reclaman el fin del cerco económico.
En los últimos días una treintena de estadounidenses viajó a suelo cubano, como parte de los más de 650 integrantes de 33 países del Convoy Nuestra América, en respuesta a la convocatoria de la Internacional Progresista para romper el cerco contra la Mayor de las Antillas.
Medicamentos, paneles solares y alimentos, entre otros insumos, trajeron los miembros del Convoy, portadores además, de un mensaje de apoyo y solidaridad.
Asimismo, una reciente encuesta arrojó que 40% de la población estadounidense desaprueba el prolongado bloqueo, mientras 61% está a favor de relaciones normales entre los dos Estados.
Como afirmara el canciller cubano, Bruno Rodríguez, si el gobierno de Estados Unidos escuchara realmente la voluntad de la mayoría de su población, pondría fin a su política criminal contra el pueblo cubano.
