El Brasil de las desigualdades sociales de Bolsonaro

Editado por Lorena Viñas Rodríguez
2021-05-09 22:19:14

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Presidente de Brasil, Jair Bolsonaro. Foto: Archivo/RHC.

Por: María Josefina Arce

En 2019 se aceleró la caída del nivel de vida de gran parte de los brasileños, un problema que se inició tres años antes a partir del golpe parlamentario contra la entonces presidenta constitucional Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores.

Una organización política que desde que llegó al poder en 2003 puso en marcha programas sociales a favor de los más humildes. El Partido de los Trabajadores logró sacar a Brasil en 2014 del mapa del hambre.

Pero la asonada golpista de la derecha revirtió los avances del país sudamericano, primero bajo el mandato de Michel Temer y ahora de Jair Bolsonaro.

Brasil ha vuelto al mapa del hambre. Más de 125 millones de ciudadanos sufren actualmente  inseguridad alimentaria. La Fundación Getulio Vargas situó hasta finales de marzo pasado el nivel de pobreza en cerca de 13% de la población.

El hecho es que se han dejado de lado las acciones a favor de los más vulnerables, que han visto deteriorarse aún más sus condiciones de vida por la crisis económica, social y sanitaria generada por la COVID 19 y la pésima respuesta del gobierno.

La gestión de Bolsonaro ha llevado a la reducción de los gastos sociales. En los últimos días en ocho estados los brasileños denunciaron el recorte de los fondos para la construcción de viviendas destinadas a las personas con menos recursos.

A finales de abril el presidente decidió vetar el 73% de los recursos para ese sector, por lo que a partir de este mes se paralizará la edificación de más de 200 MIL casas

De acuerdo con los medios locales, citados por la cadena televisiva multinacional TELESUR, la inversión pública  fue durante 2020 la más baja de la historia de ese programa creado en 2009.

Proliferan así, los asentamientos informales, que hoy forman parte de la geografía brasileña. Son las llamadas favelas donde mal viven millones de ciudadanos.

Hacinados, con pésimas condiciones higiénico sanitarias, en muchos casos sin trabajo o insertados en el mercado laboral informal, los habitantes de estas zonas pobres sin ayuda del gobierno, se han enfrentado además a la violencia policial.

La semana pasada fallecieron cerca de una treintena de pobladores de la favela Jacarezinho, en Río de Janeiro, en una redada antidrogas.

La policía de Brasil tiene un historial de uso desproporcionado e innecesario de la fuerza, aseguró la ONU que pidió una investigación sobre la matanza, calificada como la más letal de la ciudad.

La ineficaz respuesta gubernamental ante la COVID 19, aumento de la desigualdad social, del desempleo, el hambre y la violencia, es el panorama que enfrenta hoy Brasil, donde los avances bajo los gobiernos del Partido de los Trabajadores se han ido esfumando.



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