Los cubanos rinden honores y tributo póstumo a combatientes caídos en Venezuela en defensa de su soberanía.
Los combatientes de la mayor de las Antillas cumplieron en Venezuela misiones en representación de las Fuerzas Armadas y el Ministerio del Interior, a solicitud de instituciones homólogas del país sudamericano.
Gran dolor e indignación reflejaron los cubanos al conocer de la aventurera embestida de fuerzas estadounidenses que, en número superior y con tecnología militar sofisticada, bombardearon objetivos militares y civiles en la nación sudamericana.
Venezolanos y cubanos resistieron reciamente antes de que los asaltantes secuestraran al presidente Nicolás Maduro y a su esposa, la diputada Cilia Flores, para conducirlos a Nueva York y enjuiciarlos bajo cargos fabricados.
Con la defensa compartida, los combatientes venezolanos y cubanos hicieron notorios los sentimientos de hermandad que unen a los dos países, sometidos a sanciones, bloqueos, presiones y guerras mediáticas por Estados Unidos.
Los cubanos denuncian la violación del Derecho Internacional, el libre ejercicio de la autodeterminación y de la soberanía de Venezuela y alertan de que hoy el blanco es la revolución bolivariana, pero mañana puede ser cualquier país de Nuestra América.
Los cubanos subrayaron la rapidez con la que el presidente Donald Trump, envalentonado por la incursión militar, arremetió contra la mayor de las Antillas, a la que pronosticó un colapso.
Dirigentes y pueblo acá subrayaron que Cuba es una nación libre, independiente y soberana y no se amilana.
En ese contexto de la región, alterada como zona de paz, los cubanos rinden homenaje a los 32 combatientes caídos en Venezuela, a partir de la llegada de sus restos mortales.
Los que dieron muestras de coraje y resistieron el poderío de una potencia nuclear reciben honores militares y populares, antes de que sus restos sean inhumados en los panteones de los caídos por la defensa.
Miles de cubanos firmaron el libro de condolencias abierto en la embajada venezolana en La Habana y recordaron al líder Hugo Chávez, gran amigo de este país, y exigieron la liberación de Maduro y Cilia.
Del punzante momento se extraen lecciones para enfrentar una ofensiva articulada que, como se ha visto, puede incluir el uso de la fuerza, solo por defender proyectos soberanos.
