Inicio TodosEditorialTrump enfatiza en que no olvida la Doctrina Monroe

Trump enfatiza en que no olvida la Doctrina Monroe

por Roberto Morejón

Estados Unidos ha acudido a intervenciones armadas abiertas, golpes militares y conspiraciones políticas encubiertas durante su febril relación con América Latina y el Caribe.

La reciente agresión militar contra Venezuela, donde secuestró al presidente Nicolás Maduro, se agrega a la larga lista de intromisiones en los asuntos internos de la región.

Bajo el argumento de imponer la democracia, los derechos humanos o luchar contra el comunismo, desde Washington asumen que poseen licencia para ejecutar todos sus planes.

Trump, quien dijo que regirá el futuro gobierno de Venezuela tras lanzar sus helicópteros artillados contra Caracas y otras tres ciudades, publicó la nueva estrategia de seguridad nacional, enfilada a tomar el control del hemisferio y rechazar la influencia de otras potencias.

O sea, el regreso a la vieja doctrina Monroe, la cual durante el siglo XIX signó el intervencionismo de Washington en lo que caprichosamente denomina su patio trasero.

La doctrina Monroe evoca la política hegemónica de Estados Unidos, sin recato de expresar su rechazo a la presencia allí de europeos y asiáticos.

Bajo el paraguas de ese postulado, la administración republicana considera que Venezuela reúne los requisitos para imponer inicialmente los designios de la potencia del Norte, apetecida de las reservas de hidrocarburos y minerales del país sudamericano.

Contra Venezuela dictaron primero el denominador de narcoestado, endosaron la creencia de que Nicolás Maduro lidera un cártel de las drogas y el ejército estadounidense bombardeó sin orden judicial casi 30 lanchas en el Caribe y el Pacífico, sin demostrar que poseían carga ilícita.

Se consumaba la reedición de invasiones e injerencias acuñadas en la historia, al estilo de la de Guatemala, en 1954; Cuba, 1961; Nicaragua, en la década de los 80; Granada, 1983 y Panamá, 1989.

Es oportuno destacar que en Washington a veces consideraron sustituir la utilización de cañoneras por la imposición de dictaduras, como ocurrió en el Cono Sur de América Latina en los años 70 y 80 del siglo pasado.

En los nuevos tiempos, apelan a otro tipo de presión, como la de manifestarse por uno de los candidatos participantes en elecciones en Argentina y Honduras.

En suma, Monroe se abre paso en la Casa Blanca y Trump aplica su teoría impunemente.

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