Ordenamiento monetario en Cuba proveerá examen preciso de finanzas en empresas

Foto: Archivo/RHC.

Por: Roberto Morejón

Los cubanos se informan sobre los múltiples alcances del reordenamiento monetario previsto, como parte de una estrategia abarcadora destinada a la recuperación de la economía.

Colocada bajo aguda tensión por el recrudecido bloqueo estadounidense con más de 130 disposiciones restrictivas en los últimos tiempos, la economía doméstica también resultó castigada por el impacto de la COVID-19 y el aparejado cese del turismo.

Nada más oportuno que enfilar al país en la medida de las posibilidades hacia una estrategia de rescate, entre cuyas aristas recalca la necesidad del reordenamiento monetario, concebido desde hace años, pero dilatado en su aplicación.

Con esa vaticinada operación que está muy lejos de ser un simple cambio de signo pecuniario, debe ponerse fin a la dualidad monetaria y cambiaria, pues desde 1993 están vigentes en la mayor de las Antillas dos monedas, el peso cubano y el peso cubano convertible.

El último de ellos o CUC desaparecerá el día cero, aun por fijar, para ceder todo el lugar al peso cubano y así,  entre otras consecuencias, concluir la distorsión que impide un examen preciso del accionar de empresas, costos y ganancias.

Expertos enfatizan en que con la actual pauta monetaria el sistema de precios está lejos de aportar indicadores puntuales del mercado a los productores, aunque al transformarla nadie apuesta aquí por una economía neoliberal.

Es cierto que la nación caribeña modificará disposiciones otrora necesarias, persistentes en el tiempo, pero ya es hora de hacer ajustes, sin contemplar terapias de choques.

En la vida práctica se avecina un proceso de ordenamiento monetario y cambiario enlazado a la supresión de subsidios desmedidos y gratuidades impropias.

De forma coligada ocurrirá una reforma salarial que llevará a la variación de lo percibido por los trabajadores, incluyendo los salarios, pensiones y las prestaciones de la asistencia social.

Ante la augurada distribución de los ingresos, los sistemas contables empresariales prosiguen su actualización teórica y el adiestramiento del personal especializado y directivo.

Todos se preparan, y lógicamente las expectativas se acumulan, pero los cubanos tomaron nota de las garantías para sus ahorros en los bancos y en su poder, así como que ningún vulnerable quedará desamparado.     

 

Editado por Lorena Viñas Rodríguez



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