Mundo rico, Mundo pobre

Por: Guillermo Alvarado

Se cumplió la víspera un año desde que se informó oficialmente del primer fallecimiento por el nuevo coronavirus, causante de la covid-19, y en ese período 90 millones de personas contrajeron la enfermedad, 1,94 millones murieron y otros cien millones cayeron en la pobreza.

De acuerdo con datos ofrecidos por el Banco Mundial, será imposible cumplir las metas de desarrollo fijadas para el 2030 porque la insatisfacción de las necesidades básicas de una buena parte de la población se mantendrá mucho más allá de lo que dure la pandemia.

El organismo precisó que en 78 de los 91 países de los que se tienen datos sobre el comportamiento de la economía en 2020, sufrirán un incremento de las desigualdades debido a la peor caída registrada en los últimos 90 años.

Así lo expresa un informe titulado “Un cambio de suerte”, donde señala que hasta 2019 millones de seres humanos habían logrado escapar de las garras de la pobreza extrema, pero la recesión destruyó sus posibilidades.

Significa eso que además de quienes ya sufrían carencias crónicas, sobre todo en el área rural, existe ahora una gran masa de desposeídos en las ciudades, muchos de ellos con cierto nivel de estudios, que laboraban en los sectores de la construcción, los servicios y la manufactura.

Se trata de una situación a largo plazo, que posiblemente se extenderá más allá de 2030 y tendrá efectos negativos en toda una generación, es decir un problema de dimensiones colosales, afirmó el Banco Mundial.

La paradoja es que, mientras por un lado la pobreza creció como nunca antes había ocurrido, en el otro extremo de la escala social los más ricos, que representan el 0,001 por ciento de la población mundial, es decir unas 500 personas, lograron incrementar su fortuna.

Un índice de multimillonarios elaborado por la corporación Bloomberg señala que en 2020 esas personas ganaron en total un billón 800 mil millones de dólares, lo que significa el 31 por ciento más que el año anterior.

Los cinco individuos más acaudalados del planeta poseen ahora bienes personales superiores a los cien mil millones de dólares, una riqueza obscena en un planeta donde hay tanta miseria y necesidades.

Si en algún momento hubo la esperanza de que esta pandemia nos condujera de alguna manera a un mundo mejor, la realidad nos demuestra que fueron ilusiones vanas porque la mayoría es cada vez más pobre y los pocos ricos son cada día más poderosos.

Vive y sufre el mundo un sistema nefasto donde la regla de oro es que, quien tiene el oro, es el que pone las reglas.

Editado por Maite González Martínez



Comentarios


Deja un comentario
Todos los campos son requeridos
No será publicado
captcha challenge
up