Gobierno usurpador de Michel Temer resta importancia a las protestas

Brasilia, 4 sep (RHC) El presidente interino de Brasil, Michel Temer, minimizó las protestas que se han generado en el país en rechazo a la destitución de la mandataria Dilma Rousseff, por medio de un golpe de Estado bajo la fachada de juicio político.

Temer aseveró desde la ciudad china de Hangzhou, donde participa en la Cumbre del G20, que se trata de pequeños grupos, 20, 50 personas, insignificantes al lado de los más de doscientos millones de brasileños.

Asimismo calificó a los manifestantes como depredadores y añadió que, pese a reconocer el carácter democrático de la protesta, deben ser pacificadas.

Duras críticas al derrocamiento de la presidenta de Brasil continúan en Perú, donde un importante diario censuró la pasividad del gobierno peruano ante el grave hecho y un prestigioso columnista lo calificó el golpe como delincuencial.

"La destitución de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, constituye un golpe de Estado que la comunidad internacional debe de señalarlo con firmeza", asevera el periódico La República, que califica como falso el argumento de que el derrocamiento es jurídicamente válido porque el llamado "impeachment" está considerado en la Constitución.

"Rousseff fue objeto del conjuro de fuerzas corruptas y desesperadas. El proceso se inició en la Cámara de Diputados hace meses violando desde el inicio los elementos básicos de un proceso justo y democrático, especialmente en la formulación de la denuncia", añade.

Dice también que fue "una demanda sin pies ni cabeza que la comunidad jurídica de ese país y de América Latina consideran antijurídica y carente de sustento".

"El pronunciamiento de la comunidad internacional es crucial y en tal sentido llama la atención el silencio del gobierno peruano, especialmente de nuestra cancillería", agrega.

Plantea que Perú "por lo menos deplore lo sucedido a título de injusticia y llame como corresponde al respeto de la legalidad. En este punto, es lamentable el inmovilismo de la Cancillería".

Al respecto, el progresista Frente Amplio pidió tras el golpe que Perú no reconozca al nuevo gobernante Michel Temer, por haber surgido de una decisión minoritaria y no de la voluntad popular.

Por su parte, el director del diario Uno, dice en su columna diaria que el golpe contra Dilma Rousseff fue "obra de una banda de delincuentes que manipulan legisladores al servicio de la oligarquía y el imperialismo".

Por su parte, el presidente de Ecuador Rafael Correa dijo que el golpe de Estado en Brasil enseñó tres lecciones para tener en cuenta en Ecuador, una de ellas que cada gobernante debe tener un vicepresidente realmente leal.

Al respecto afirmó que siempre habrá gente coherente, quienes pertenezcan y defiendan un proyecto político como la revolución ciudadana por convicción.

Debe haber vicepresidentes como Lenin Moreno y Jorge Glass, sinónimos de trabajo, de patriotismo y de lealtad, aseguró.

En el caso de Brasil, advirtió que Michel Temer, quien era el segundo de Rousseff, prefirió vender unos votos y traicionar a la dignataria solo por dos años de poder.

La segunda lección son los aciertos en la Constitución ecuatoriana, que contempla la Muerte Cruzada si el Legislativo determina destituir al jefe de Estado, pues en ese caso, habría que disolver al Congreso.

Muchos de los asambleístas que destituyeronn a Dilma y están acusados de corrupción, jamás hubieran sacrificado su puesto.

Si esa figura hubiera existido en Brasil, no hubiera ocurrido el golpe de Estado parlamentario que separó a Rousseff de su cargo, después de ser electa por más de 50 millones de votos populares en 2014, consideró.

Finalmente, Correa estimó que es muy importante, necesario, que el Gobierno cuente con mayoría en el órgano legislativo.

En Brasil el Partido de los Trabajadores ganó el Gobierno, pero ni de lejos ganó la mayoría parlamentaria, explicó e hizo referencia a grupos políticos que se alían.

De ahí la importancia de que un proyecto político, histórico como son los de izquierda de nuestra América, tenga respaldo parlamentario, de lo contrario se vuelve ingobernable, advirtió.

No obstante, el estadista manifestó confianza en que Brasil retome el camino de la democracia.

Todo nuestro respaldo a Dilma, todo nuestro cariño a Lula, todo nuestro apoyo al pueblo brasileño.

Sabemos que esta es una triste noche y que llegará muy pronto una aurora y sabrá Brasil salir adelante, liberado de tantos politiqueros, tanta traición y tanta corrupción, afirmó.

El pasado 31 de agosto, el Congreso de Brasil determinó destituir a Rousseff de su cargo de Presidenta por supuestos delitos de responsabilidad, los cuales no se han podido probar.

La jefa de Estado fue apartada de sus funciones desde el pasado mes de mayo para dar luz verde al juicio político en su contra.

Gobiernos, personalidades de la política y la cultura e instituciones internacionales condenaron la destitución y rechazaron el golpe parlamentario en su contra.

Este sábado, el Papa Francisco invitó a rezarle a Nuestra Señora de Aparecida "para que ella siga custodiando todo el Brasil, todo el pueblo brasileño, en este momento triste".

Editado por Nuria Barbosa León



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