Ignacio Ramonet advierte el impacto de la producción de desigualdad en las sociedades modernas

La Habana, 13 feb (RHC) Cuatro mil millones de personas tienen un patrimonio inferior al de 26 personas, en un mundo que acentúa la producción de la desigualdad; con este alarmante dato movía hoy a la reflexión de los oyentes el periodista español Ignacio Ramonet durante el XII Congreso Internacional de la Educación Superior, Universidad 2020.

Desde el capitalino Palacio de Convenciones, el catedrático ofreció una revisión crítica del momento geopolítico mundial, con énfasis en las protestas populares, y el impacto de estas, en la conferencia magistral Conferencia Retos y Contribuciones de las universidades ante los desafíos actuales del desarrollo sostenible.

Comentó que el contexto que hoy se vive es singular, pues en países tan diversos como Chile, Puerto Rico, España, Francia, se suceden protestas sociales extremadamente importantes, casi todas con las mismas características: gran participación de la juventud y de las mujeres, y muchas violentamente reprimidas, fruto del despertar de la humanidad.

Explicó que no es la primera vez que se vive este tipo de momento geopolítico que afecta de manera aparente a muchos países, pues a mediados de los siglos XIX y XX sucedieron protestas generales parecidas, al igual que en el 2011.

Ramonet señaló que la mayoría de estas rebeliones se producen en países donde hay democracia, en proceso de crecimiento o desarrollo en cuanto a sus economías, y tienen en común el rechazo al modelo económico dominante impuesto en los años 80.

Esta es la primera gran crisis mundial de la globalización neoliberal, y se debe a que el modelo garantiza, en parte, el crecimiento, pero siembra sistemáticamente la desigualdad, de manera estructural, enfatizó.

Alertó que ni en tiempos de faraones existía esa diferencia de riqueza entre la máxima autoridad y el último de los trabajadores de las pirámides, y aseguró que la principal causa de las protestas es precisamente la desigualdad.

De ahí que, aseguró, se entiende que, según estadísticas actuales, el 83 % de la sociedad chilena considere que es justo protestar contra el modelo neoliberal.

Según el especialista en geopolítica y estrategia internacional, los gobiernos son incapaces de cambiar el “programa genético”, que es el neoliberalismo, pero indicó que en un mundo que acentúa la producción de la desigualdad, si no se corrige, serán más extendidas las protestas y más radicales.

Apuntó también que en la actualidad tres grandes crisis vive el mundo simultáneamente y de manera transversal: cambio climático, migraciones y la irrupción brutal de las nuevas tecnologías de la comunicación e información.

Sobre la primera, dijo que es la principal amenaza que pesa sobre el porvenir de la humanidad, y se debe en gran medida al modelo económico predominante, basado en la intensificación del consumo.

Respecto a las migraciones, condicionadas por la tensa situación económica de algunos países y el cambio climático, manifestó que provocan la unión de varias culturas y a la vez hacen resurgir expresiones de racismo, xenofobia, rechazo y marginalización.

Mientras, alertó que con el cambio tecnológico, la relación con la cultura pasa por las redes sociales, provocando importantes cambios en la manera de comunicar, en la capacidad para manipular las sociedades, la intensidad de los nuevos tipos de propaganda, y en cuanto a la seguridad y la vigilancia.

“Con un simple teléfono, tenemos el mismo poder que un gran canal de televisión planetario hace una década”, sentenció.

Al concluir, aseguró que la obligación de los universitarios e intelectuales es replantear, teóricamente, este cambio que vive la sociedad actual, y analizar cómo preservar el espacio de libertad para mantener un proyecto democrático que permita construir una sociedad justa, con menos desigualdades y profundamente democrática.

Editado por María Candela



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