Cuba fortalecerá su red nacional de observación meteorológica para mejorar la calidad y precisión de los pronósticos del tiempo, en especial ante fenómenos extremos como los huracanes.
Está iniciativa tendrá el respaldo del fondo especializado Systematic Observations Financing Facility (SOFF) de las Naciones Unidas, creado para apoyar a los países en desarrollo en la modernización de sus sistemas de observación climática, y así la isla podrá acceder a recursos financieros y técnicos que facilitan la instalación de nuevas tecnologías y la actualización de infraestructuras existentes.
Según el informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Cuba, el proyecto, que será implementado por el Instituto de Meteorología de Cuba (Insmet), prevé la instalación de una nueva estación de superficie y dos de radiosondeo, así como la modernización de ocho estaciones ya existentes en el país.
Para los especialistas del Insmet, estas tecnologías permitirán obtener datos más confiables, esenciales para la preparación y la toma de decisiones frente a los impactos de eventos meteorológicos severos, pues cada minuto de anticipación en un pronóstico puede significar vidas salvadas y menores pérdidas económicas.
La iniciativa cuenta con la asesoría técnica de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) de España y el acompañamiento del PNUD, para los cuales el proyecto constituye un paso decisivo en el fortalecimiento de la resiliencia del país frente al cambio climático y la creciente vulnerabilidad del Caribe ante fenómenos extremos.
En la actualidad, el fortalecimiento de la capacidad de observación y pronóstico resulta estratégico para la nación, pues contribuye a proteger vidas humanas, reducir pérdidas económicas y garantizar la seguridad de sectores vitales como la agricultura, el turismo y la energía.
En un escenario de limitaciones económicas, disponer de información meteorológica más precisa también favorece la planificación eficiente de recursos y la resiliencia de comunidades vulnerables.
La modernización de la red nacional de observación permitirá optimizar la gestión agrícola, al ofrecer datos que faciliten la preparación de campañas productivas y la protección de cultivos frente a sequías o lluvias intensas.
En el ámbito energético, la anticipación de fenómenos extremos posibilita reducir riesgos en la generación y distribución, mientras que para la población en general significará mayor capacidad de respuesta y protección de vidas humanas.
De esta manera, el proyecto se convierte en un aporte sustancial al desarrollo sostenible del país y a la adaptación frente al cambio climático y la cooperación de la organizaciones involucradas abre las puertas a integrar de manera más efectiva la información nacional en los sistemas globales de predicción, fortaleciendo la capacidad de respuesta de la nación caribeña y contribuyendo a la seguridad de la población y la protección de sectores estratégicos de la economía.
